Entrevista a Edison Lanza

El relator de la OEA habla sobre la intervención de AFSCA
"Macri no usó el mecanismo establecido por ley"

por Federico Poore
Buenos Aires Herald, 26-12-2015

El Relator Especial para la Libertad de Expresión de la OEA, Edison Lanza, dijo ayer que la decisión de Mauricio Macri de intervenir la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA) para desplazar de su cargo a Martín Sabbatella es “un camino poco ortodoxo” que ignora el mecanismo adecuado establecido por la Ley de Medios.
En una charla vía Skype con el Herald, Lanza asegura que con la movida Macri busca un organismo “a imagen y semejanza” del partido ganador, lo que parecería indicar el principio del fin de la autonomía de AFSCA y un regreso “al momento en que los gobiernos manejaban la oficina.”

¿Cómo tomó la decisión del gobierno argentino de intervenir AFSCA?
Estamos siguiendo esta situación en la relatoria y en la Comisión Interamericana (de Derechos Humanos). Evidentemente, se hizo sin usar lo que indica la ley, que establecía claramente un mecanismo para la remoción del directorio. Es un camino poco ortodoxo y hoy está cuestionada la legalidad de la decisión. Los estándares internacionales dicen que lo adecuado es tener organismos con autonomía tanto del ejecutivo como de los poderes fácticos, que sean capaces de regular los sistemas de medios de acuerdo a principios de legalidad. Por otra parte, algo en lo que habíamos coincidido todos los relatores de libertad de expresión, de Naciones Unidas y de la OEA, es en que la estructura de AFSCA es uno de los aspectos positivos de la ley. Argentina había establecido por primera vez — fue pionera en la región — un organismo con participación de la oposición, de la sociedad civil, de las ciudades... Eso es un adelanto. Después, claro, siempre es perfectible. Pero los anuncios que van en el sentido de intervenir justamente cuando cambia el gobierno — es decir, cuando el organismo se pone a prueba, cuando cambian la mayorías (legislativas) — para hacerlo a imagen y semejanza de quien gana, bueno, quiere decir que se acabó la autonomia, que se vuelve al momento en que los gobiernos manejaban la oficina.

¿La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión o la CIDH piensa sacar un comunicado al respecto?
Bueno, es un muy mal momento en términos de fechas ya que la comisión está estudiando una cantidad de informes sobre la situacion de cada país — informes que van a salir en enero — y además están cambiando cuatro de nuestros siete comisionados, que el 31 de diciembre cesan en su cargo. Es decir que esto nos agarra en un momento complicado. Nosotros como relatoría tenemos la capacidad de monitorear la situación y pronunciarnos, esto incluye recordar nuestros estándares en la materia.

¿Cómo evalúa el desempeño de Sabbatella al frente de AFSCA durante estos años?
En general la relatoría no hace evaluaciones de desempeños de funcionarios, salvo que violen abiertamente las obligaciones públicas que los Estados tienen para con los instrumentos interamericanos. El Estado argentino, como casi todos los Estados de la región, ha ratificado el tratado interamericano de derechos humanos, que deriva en muchas obligaciones, y nosotros nos fijamos en lo relacionado a la libertad de expresión. Una de las obligaciones, lo ha dicho la Corte (Interamericana), ha sido evitar la concentración de medios a favor de la diversidad. Hemos seguido muy atentamente la aplicación de la ley. Aplicar una ley que pone límites a la concentración de medios tiene su delicadeza, y el Grupo Clarín impugnó algunas de estas decisiones (NB: se refiere a la decisión de avanzar con la adecuación de oficio de Clarín) que terminaron en medidas cautelares, y la justicia está estudiando el tema. No hubo un pronunciamiento definitivo (sobre el desempeño de Sabbatella) porque el tema estaba muy en proceso, sin perjuicio de lo cual en nuestro último informe anual, en 2014, describimos la situación de la implementación de la ley y pusimos nuestras dudas sobre de si Telefójnica de Argentina no tenía nada que ver con Telefónica de España, o de si la aplicación de la ley a Clarín con tanto rigor no tenía que ver con (una decisión de AFSCA de) ponerlo por encima de otras decisiones.

El mes pasado el ministro de Comunicaciones Oscar Aguad sugirió que no había concentración de medios en Argentina. ¿Coincide con esta apreciación?
No. A todas luces, hay un grupo que tiene niveles de concentración muy importantes. Esto es importante: estamos hablando de libertad de expresión, no de una empresa que vende galletitas. Los medios de comunicación son vehiculos para la ibertad de expresión: los monopolios, oligopolios y la concentracion indebida afectan la libertad de expresión. Hay empresas multinacionales que compraron casi todo nuestro mercado de cervezas; sin embargo, vos podés dominar el mercado de la cerveza sin que se vaya la vida institucional. En el caso de la concentración de medios lo que ocurre es una afectación de la democracia, porque ese grupo va a imponer su mirada, va a limitar otras, va a combatir a ciertos gobiernos o criticar a la oposición. Ignorar eso es ignorar toda la doctrina en la materia. Las democracias robustas, como Estados Unidos, ponen límites a la propiedad cruzada de medios. Esto no es ciencia ficción: en Guatemala hay un empresario que tiene cuatro de los seis canals abiertos de difusión. Para ser presidente en Guatemala hay que partir de sus medios y hacer acuerdo con este señor.

Entrevista a Natalia Zuazo

"No hay estadísticas que prueben que las cámaras sirven para bajar el delito"
por Federico Poore
Buenos Aires Herald, 20-09-2015

Luego de cincuenta entrevistas o más de dos años de trabajo, Natalia Zuazo publicó su primer libro, Guerras de Internet, en las que analiza las luchas de poder detrás de las llamadas nuevas tecnologías.

¿Por qué es importante conocer las relaciones detrás de Internet?
Hay una frase de la investigadora Rebecca Mackinnon que me quedó grabada en la cabeza. Su hipótesis es que entendemos cómo funciona el mundo en la vida real, pero que no entendemos cómo funciona en la vida digital. Dejame darte un ejemplo: si vos conocés dónde trabaja un legislador podés pedirle una audiencia, mandarle una carta, es decir, pedirle una rendición de cuentas. Acá es lo mismo. Porque sino, cada vez que se desata un escándalo tecnológico lo único que aparece es la queja. “Se están quedando con nuestros datos,” dicen. ¿Quiénes? ¿Por qué? ¿Empresas, estados? No todos recoletan nuestros datos por las mismas razones.

¿Por qué te interesó contar la parte más “sucia” de la red, desde caños submarinos a granjas de servidores?
Me gusta derribar mitos. El buen periodista tiene ahí una misión muy importante: deconstruir y ponerse a investigar. Cuando empecé el libro se me ocurrió hacer una encuesta, sin ninguna pretensión de seriedad metodológica. Les pedí a cincuenta personas que me dibujaran internet. La mayor parte de los dibujos reflejaba la idea de que internet era una nube, que estaba en el cielo, igual que lo que dicen las publicidades. Pero si entendés cómo son las redes que te conectan, vas a entender, por ejemplo, quién es el responsable de que internet se te corte. En este caso, alguien que no está invirtiendo en infraestructura para que puedas leer tus mails.

¿Creés que Julian Assange es un hacker o un periodista?
Es un activista político. Ahora bien, Assange o (Edward) Snowden revelan secretos de los grandes poderes, con lo cual su tarea se acerca al de los periodistas. Hoy es el turno de (Barack) Obama, mañana será el de Angela Merkel, pasado mañana es Visa o Citibank. Y eso siempre está bien. Por otra parte, pienso que los periodistas harían un mejor trabajo si dominaran mejor las herramientas tecnológicas o aquellas vinculadas al hacktivismo.

Google se ha convertido en una enorme empresa de publicidad. La mayor parte de su negocio proviene del big data, es decir, de la concentración de grandes volúmenes de información sobre gustos y consumos. ¿Siempre fue así?
Google ingresó en Internet en un momento en el que había mucha información desperdigada, por lo que ingresa como el gran ordenador de la información del mundo. Crea un motor de búsqueda insuperable y se convierte en un insumo básico. Lo que sucedió más adelante es que con ese torrente de información pudieron armar perfiles de usuarios para después vendernos cosas. Pero el negocio de la publicidad tiene un límite.

¿Por qué?
Una gran parte de la población aún no está conectada a Internet. Por ende, el próximo paso de Google es meterse en el negocio de la infraestructura, un negocio que hasta ahora pertenece a las telcos. Toda empresa de publicidad necesita aumentar su base de datos y ellos tienen que conectar a más gente para que más gente use sus servicios.

Es parecido al caso de Facebook con Internet.org: llevar internet a países más desfavorecidos con la idea de que usen sus servicios.
La idea de Mark Zuckerberg es llevar un acceso a lugares donde la gente aún no está conectada, es decir, que aún no consume. Lo que les interesa es construir consumidores. Si para eso tienen que tirar un caño de fibra óptica no hay problema: es una inversión rentable que se amortiza en meses. El problema es que para estas personas, el acceso a Internet es acceso vía Facebook: una visión limitada del mundo.

Parte de la seducción es que los usuarios pueden pensar que el beneficio es inmediato pero el peligro es potencial (y en el largo plazo). Es difícil que una advertencia así encuentre eco.
Ése es el gran problema de la privacidad y de todas las aplicaciones que aceptamos sin siquiera mirar sus términos y condiciones. Son intercambios que hacemos. Estás en Google porque te busca rápido algo, entrás a Amazon porque tenés todos los productos del mundo en un solo lugar... La gente no es estúpida. El tema es dejar de pensar como usuario y empezar a pensar como ciudadano: ser, al menos, mínimamente consciente de esto que está sucediendo.

Es una propuesta compleja, ya que la mayor parte de los usuarios a duras penas saben cómo usar Twitter o Facebook.
Es un paso más allá, soy consciente de eso. A mí como usuaria, me cuesta. En algunos intercambios cedo por un tema de practicidad, y en otros no.

Una estrategia podría ser diversificar las plataformas: usar el buscador de Google, pero con Firefox, o un celular sin GPS activado todo el tiempo...
La sincronización permanente es un riesgo. Te doy un ejemplo: la semana pasada me robaron la computadora. Pero tenía (el sistema operativo) Ubuntu con clave y no tenía todo sincronizado. Por lo que perdí la computadora, pero no perdí todo.

En uno de los capítulos del libro analizás el problema de las cámaras de seguridad. ¿Cómo es esta relación simbiótica entre los gobiernos que instalan estas máquinas y los canales de noticias?
Un asesor de Sergio Massa me dijo: “Yo tengo que estar todos los días en los medios. Si para estar en los medios tengo que entregar una cámara de seguridad atrapando a un chorro, yo lo hago”. Y lo dijo on the record. El material de las cámaras de seguridad es producido con fondos públicos y luego los municipios se lo entregan gratuitamente a los canales de televisión, un negocio que no se discute. Pero hay otro problema mayor vinculado a las cámaras.

¿Cuál?
Que los municipios no tienen estadísticas de delito para antes ni después de las cámaras. Si existieran cifras que prueban que las cámaras sirven para combatir el delito, no me voy a oponer sólo por un tema de privacidad. El problema es que la estadística del delito no existe, por lo que esto se vuelve un problema de fe. Hablamos de un mercado concentrado en tres grandes empresas, la mayor de las cuales pertenece a (Mario) Montoto.

¿Cuál es la diferencia entre todo esto que hablamos y las teorías conspirativas?
Las teorías conspirativas son peligrosas porque son antipolítica. Los paranoicos no creen que la política tenga nada que ver, pero está claro la política es que la define que se adopte o no cierta tecnología, los que aprueban una ley para implementar un sistema biométrico en todos los ciudadanos. Los políticos tienen que tener asesores especializados, así como los tienen en temas complejos como reproducción asistida o hidrocarburos. No puede ser que haya solo tres personas hablando sobre esto. Hay que abrir el debate, por más que esto no le convenga a algunos activistas tecnológicos.

Entrevista publicada en inglés en la contratapa del Buenos Aires Herald del domingo 20 de septiembre de 2015. Enlace

Entrevista a Santiago O'Donnell

"El movimiento de derechos humanos no se va a venir abajo si algunas personas reconocen que no todo lo que se dijo es verdad"

por Federico Poore

Santiago O’Donnell viene de editar dos libros sobre las revelaciones de los cables filtrados por Wikileaks, desmenuzando información que ni Clarín ni Página/12 se animaron a publicar. Su nueva obra, no menos controversial, tal vez alimente su fama de outsider: contar la historia del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), el organismo de derechos humanos fundado por Emilio Mignone en 1979 y que hoy preside el periodista Horacio Verbitsky.

Estudiaste durante casi cuatro décadas de historia del CELS. ¿Cuál creés que fue su principal aporte al movimiento de derechos humanos?
Hizo un aporte fundamental. Quizás existan otros grupos más icónicos o más conocidos, como Madres o Abuelas [de Plaza de Mayo], pero en este momento hay cientos de represores presos y en prácticamente todos estos juicios participó el CELS. También en la política de ascensos de militares, la depuración de las cúpulas, la reapertura de los juicios... Los abogados del CELS tuvieron la gran sabiduría de usar el derecho internacional para reabrir los juicios por la verdad en un momento en el que todas las puertas estaban cerradas por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final de Alfonsín y las leyes de amnistía de Menem. Esto lo terminó usando para otros temas de derechos humanos como el gatillo fácil y el maltrato en las cárceles. Empezando por su fundador, [Emilio] Mignone, destaco la importancia de tomar registro, juntar información y meterla en expedientes judiciales aún cuando parecía que no había manera de moverlos, porque daba la oportunidad de usarla a futuro. Esa estrategia funcionó.

El libro narra los intentos de armar una organización más profesional, con gente formada en los Estados Unidos y una agenda social más amplia. ¿Qué ganó y qué perdió el CELS en esta etapa de profesionalización?
Los noventa fueron el cruce del desierto: el CELS era muy pequeño, tenía muy poca gente y ya se había ido la primera camada de abogados famosos: Luis Zamora, Marcelo Parrilli, Pablo Llonto. Pero siempre fue el sueño de Mignone crear una cosa más profesional ligada a las grandes organizaciones de derechos humanos de los Estados Unidos. En el CELS se produjo una tensión porque había tres fuerzas con agendas distintas. Por un lado, los fundadores: prácticamente todos tenían hijos desaparecidos y su agenda era la de las violaciones a los derechos humanos en los setenta. Luego, los profesionales de los derechos humanos, que tenían militancia social y mayor interés por las muertes de diciembre de 2001 o los temas de torturas en cárceles. Finalmente la agenda internacional, que tiene que ver con que prácticamente todo el financiamiento del CELS viene de Estados Unidos y Europa, y que estos financistas tienen una agenda más vinculada a la abolición de la pena de muerte, el tráfico de personas, es decir, no necesariamente las prioridades que se dan en la Argentina. Estas agendas entran en tensión porque los fondos son limitados y porque los mandatos históricos son fuertes.

La llegada de Horacio Verbitsky le abre más puertas al CELS. Contrariamente a lo que uno puede suponer, este fenómeno comienza con De la Rúa, pero continúa durante la era Kirchner.
Se acrecienta notablemente en el kirchnerismo.

¿Cómo ves esta tensión entre el CELS y los gobiernos kirchneristas?
Una organización de derechos humanos se dedica a tutelar derechos violados por el Estado. Si uno tiene que controlar al Estado, es muy difícil hacerlo desde un lugar de alianza política o de espacio político compartido. La gente que defiende esta política dice “no es que el CELS tomó la agenda de Kirchner sino que Kirchner tomó la agenda del CELS”, lo que produce el inevitable acercamiento, y que cuando han tenido que marcar sus diferencias las han marcado. No estoy tan de acuerdo. Si un gobierno hace lo que yo quiero que haga no es razón para que me haga amigo del gobierno, sino que tengo que seguir exigiendo y estando en el lugar de contralor. Si no pareciera que el gobierno toma mi agenda para ganar mi simpatía o conseguir mi apoyo.

Santiago Cantón, ex secretario de la CIDH, dice que el caso de una organización de derechos humanos a favor del gobierno es “único en el mundo”. ¿Esto es así?
Si vos le preguntás a la gente del CELS, Human Rights Watch está entongada con el gobierno de Obama, pero obviamente las organizaciones de derechos en Gran Bretaña o Estados Unidos van a estar más cerca de gobiernos laboristas o democratas. Así y todo, no he conocido una organización de derechos humanos con el nivel de cercanía que le he visto al CELS con el gobierno argentino. Me parece que hay otra contradicción que va más allá: los derechos humanos son derechos liberales, pero acá en Argentina parecería que son patrimonio de la izquierda, cuando ni Fidel Castro, ni Stalin ni Mao se han destacado por la defensa de los derechos humanos. Habrán defendido derechos sociales y tendrán otros méritos, pero la de los derechos humanos no es precisamente la agenda de la izquierda a nivel mundial. Este tema de querer tener más contemplaciones con el “gobiernos populares” también genera complicaciones. No se puede estar medio embarazado: o violás los derechos humanos o no los violás. Por otra parte, se han creado muchos mitos sobre los derechos humanos en la Argentina que 39 años después del golpe uno puede empezar a revisar.

¿Cómo cuáles?
Hablar de una manera más humana sobre los actores de esa historia. Más allá de que nadie cuestiona la brutalidad y la barbaridad de la represión militar, y festeja y celebra los juicios a los violadores de derechos humanos, parece una legítima pregunta si los guerrilleros también violaron derechos humanos. Después mencionamos, por ejemplo, las historias sobre la supuesta inocencia o no-participación en la guerrilla de algunos desaparecidos emblemáticos.

En el libro explicás que en la década del ochenta se desarrolla una visión "angelical" de los desaparecidos porque era la mirada que la sociedad podía tolerar en aquel momento. El kirchnerismo repolitizó a estos personajes, diciendo que habían luchado por sus ideales. ¿Cuál vendría a ser la nueva vuelta de tuerca que proponés?
Que son humanos, que mataron gente. Que mataron civiles inocentes, que muchos de ellos fueron egoístas con sus famlias. Que aplaudieron muertes de civiles. Que tuvieron una responsabilidad histórica en la violencia de los 70. Es decir, nunca vamos a justificar lo que hizo la Triple A, que fue terrible, pero es una verdad histórica que Perón creó a la Triple A para combatir a una guerrilla que actuaba contra gobiernos democráticos. Cuando hay apoyo de un gobierno extranjero también puede haber crímenes de lesa humanidad y el apoyo de Cuba a Montoneros es público y conocido. Humaizar a estar personas, bajarlas un poco del lugar de héroes-absolutos-contra-terribles-villanos sin entrar en la teoría de los dos demonios, reconociendo que es infinitamente peor lo que hicieron los militares que secuestraron gente y se robaron nietos. Pero hay cosas que me parece importante aclarar. El ERP nunca tuvo como objetivos a civiles. Montoneros nunca torturó. El ERP sí torturó. Son matices. Me parece que 35 años después, tener una mirada más realista es un aporte al movimiento de derechos humanos.

Hay dos cuestiones parecen hacerte ruido sobre la figura de Verbitsky. La primera, que nunca que haya reconocido su rol en los setenta ni “pedido perdón” por ese papel. A partir de la investigación, ¿hay algún hecho puntual por el cuál entendés que tiene que pedir perdón?
Yo le pregunté directamente en qué hechos armados había participado y no me quiso contestar. Creo que ya estamos en un momento donde podemos revisar el mito de que Verbitsky en Montoneros lo único que hacía era revisar recortes de diarios, escribir comunicados o cuestionar a la conducción nacional. Esto no quita que tal vez haya sido el periodista que más hizo por terminar con la impunidad de los militares: hizo un enorme aporte al periodismo, al movimiento de derechos humanos y a la historia argentina. Pero a veces pareciera como si al mirar con realismo determinadas cosas se viniera abajo todo el mito de los derechos humanos. Algunas personas temen que si reconocen que no todo lo que se dijo es verdad se va a venir abajo todo el movimiento, pero me parece que es al revés.

Hay una crítica más “institucional” que le hacés a Verbitsky: que cuando uno lee sus columnas no se sabe si son columnas suyas o del CELS.
Esto creo que nos pasa a todos, incluida la gente del CELS. El único que dice que lo tiene claro es Horacio. Después, a nivel periodístico... Si yo tengo una participación en algo, por un conflicto de interés, es justamente el tema sobre el cual no escribo. Cuando él critica algún aspecto del gobierno desde Página/12 parece que no está criticando al gobierno sino jugando a la interna. Tiene algunas cuestiones con ciertos personajes — [Adolfo] Pérez Esquivel, [Hebe de] Bonafini, [Estela] Carlotto que no necesariamente se trasladan al CELS. Él es tan visible, tan notorio que a veces opaca al CELS. A veces el CELS no recibe todos los reconocimientos que merece porque todos los focos van a Horacio, y a veces es al revés: él CELS tiene demasiado reconocimiento gracias a Horacio.

En el libro sostenés que la relación del CELS con el kirchnerismo parece haber afectado su mirada en al menos dos temas: la situación de los qom y el nombramiento de Milani.
Hay muchos más (risas). En el caso de los qom, el gobierno quería que ellos levantaran el acampe [en la 9 de Julio]. La Cámpora, y en especial [Andrés “Cuervo”] Larroque, se encargaron de que los deseos del gobierno fueran cumplidos. El CELS tuvo un rol en el levantamiento del acampe — en convencer a los qom que se vayan. Es cierto que el CELS trabajó en Chaco con los qom y no los abandonó ni antes ni después del acampe, pero no menos cierto es que en ese momento ayudó al gobierno con un “asesoramiento” que, por lo menos al cacique Félix Díaz y a algunos críticos como Nora Cortiñas o Roberto Gargarella, no les pareció el que favorecía a los qom sino más bien al gobierno, que quería echarlos al menor costo posible. El tema Milani es interesante por muchas razones. Es difícil entender por qué Cristina [Kirchner] sostuvo durante tanto tiempo y le aumentó el presupuesto a un comandante en jefe que proviene del área de inteligencia. Por otro lado, Milani aparecía comprometido en por los menos dos casos de desapariciones. Al principio, el CELS dijo que no encontró nada en sus archivos — y no tengo motivos para dudar de esto — y, de algún modo, avalaron su ascenso. Después aparecieron denuncias periodísticas que le hicieron reveer la situación. Cuando encuentra documentos que comprometen a Milani, el CELS llama a una reunión con otros organismos donde deciden llevarle el tema a Cristina Kirchner. Piden una reunión, y la presidenta hace pasar a todos los organismos salvo a Verbitsky, mientras convence a las Abuelas y a las Madres de que Milani era un buen tipo y que merecía seguir en el gobierno. El CELS decide mandar una carta personal a Cristina y recién cuando ella no contesta hacen públicas sus objeciones en una nota de Página/12 que firma Verbitsky al lado de una entrevista de Página/12 [firmada por Raúl Kollman] donde Milani se defiende. Por esa fecha sale el comunicado del CELS. Lo interesante es que ellos nunca cuestionaron por qué Cristina lo sostuvo — al costo de alienar al CELS y a organismos de todo el país — o por qué le aumentó el presupuesto cuando cabría sospechar qué servicios le prestaba Milani a la presidenta. La línea de Verbitsky y [del secretario ejecutivo Gastón] Chiller es “si hubiera habido alguna prueba de que él hacía espionaje interno, por supuesto que presentaríamos una denuncia”. Mi punto es que a veces el CELS se dedica a investigar, a buscar información, y otras veces elige no ir a fondo. Todas estas decisiones son políticas.

¿Cómo está hoy la relación entre el CELS y Cristina?
La mayor parte de la gente que trabaja ahí es cercana a Cristina. La gente no tan cercana al gobierno ha tomado distancia de la conducción. Eso sí: el CELS no es como Madres o Abuelas que no se pierden la ocasión de estar en el palco para aprobar prácticamente todo lo que dice Cristina.

¿Cómo esperás que sea la relación del CELS con Scioli en caso de que se convierta en el próximo presidente?
Pareciera que Horacio, así como ha tenido una buena relación con Néstor y Cristina, ya acomodó los patos con Scioli. Lo ha criticado muchísimo a Scioli, pero hace poco sacó un recuadro diciendo que lo consultaba en temas de derechos humanos y que todos los que habían dicho que él y Scioli estaban peleados eran unos mentirosos. Seguramente no va a ser lo mismo que va a ser con Kirchner, pero evidentemente la influencia y el poder de Horacio siguen vigentes.

En toda esta charla sobrevoló la tensión entre la influencia y la independencia que puede, o debe, tener un organismo de derechos humanos. ¿Creés que el CELS que el ser puede ser más independiente y a la vez mantener su influencia?
Está claro que podés ser más independiente, pero vas a pagar un precio. ¿Qué significa influencia? ¿Acceso a la Casa Rosada? Si sos crítico te van a cortar el acceso, como ocurrió cuando criticaron a Milani. Pero me parece que si toman una posición crítica de este y cualquier otro gobierno, el prestigio y la influencia del organismo, lejos de disminuir, aumenta. Es muy tentadora la idea de tener la influencia que tuvo el CELS. Santiago Felgueras, un tipo que fue muy crítico del acercamiento del CELS al gobierno, decía: nosotros durante el menemismo estuvimos diez años para lograr modificar un artículo de una ley, y acá en el gobierno de Kirchner lograron, en seis meses, un montón de leyes. En el libro trato de mostrar y que cada uno saque sus conclusiones. Pero si me preguntás a mí, creo que no es sano para un organismo de derechos humanos tener el nivel de cercanía que el CELS tiene con este gobierno. Antes me preguntabas si era inédito: esto pasó en Perú durante el gobierno de [Valentín] Paniagua, que durante el post-fujimorismo convocó a muchos de los activistas de derechos humanosque habían peleado contra el gobierno de Fujimori, lo que generó un gran debate. Hicieron un aporte muy importante, avanzaron con una comisión de la verdad, metieron preso a Fujimori, pero en el largo plazo no benefició a los organismos en Perú, que hoy están siendo muy cuestionados por el gobierno de [Ollanta] Humala. Hay que mantenerse en el lugar de contralor, exigir lo que uno pide, y no “premiar” a los gobiernos que cumplen sino tratar de mantener una posición profesional.

El título del libro es Derechos Humanos (R), lo que da la impresión de sugerir que el CELS se “apropió” de esta agenda. ¿Es una crítica que hacés o fue más bien una decisión editorial?
El título no lo elegí yo, pero me gustó. No tiene que ver con apropiarse sino con inventar, con crear un lenguaje, una iconografía, una narrativa, una historia. En Argentina hay muchos discursos fascistas dando vueltas — los había, sobre todo, en la época de Alfonsín, cuando los militares eran muy fuertes — por lo que me parece importante que el CELS haya creado un discurso sobre los derechos humanos para competir con otros discursos reaccionarios. Pero cuando se exacerba al punto del desborde, cuando se pone más allá de la crítica, cuando una institución adquiere mucho poder, lógicamente es bueno que se la someta [a crítica], que sea interpelada y que conozca algunos límites. Si no, termina tapando un debate que todavía no está saldado en Argentina.

Crédito de la foto: Diego Kovacic
Una versión de esta entrevista se publicó en la contratapa del Buenos Aires Herald el 16 de agosto de 2015.

Entrevista a Martín Sivak

'Clarín sobrevivió, pero eso no es ganar la guerra'
por Federico Poore

Con Clarín: la era Magnetto, el segundo volumen de la exhaustiva historia del diario, el periodista Martín Sivak cierra un trabajo de siete años. El libro, riguroso y bien documentado, es más que bienvenido en un momento en el cual la relación entre los medios y la clase política es a menudo discutida de modo superficial.

El libro cubre la historia del diario, de la Guerra de Malvinas hasta la primera presidencia de Kirchner. Durante esta etapa, sostenés, el diario se moderniza y gana influencia. ¿Cómo se da este proceso?
La modernización periodística del diario no está tan ligada a la necesidad de aumentar ventas. Desde que se van los frigeristas en adelante tiene lugar una disputa en la redacción. A diferencia de Magnetto, [Marcos] Cytrynblum entendía que el éxito comercial implicaba que el diario no necesitaba grandes aggiornamientos. Durante toda la década del ochenta, Magnetto ve la necesidad de expandirse (y a partir de este conflicto sordo), se va dando la decisión de modernizar el diario, proceso que comienza con la legalización de Radio Mitre. La renovación del diario incluye la incorporación de temas como derechos humanos, que antes no estaban tan presentes. Eso hace que Clarín tenga, desde mediados de los noventa, un récord de ventas, un prestigio y una influencia que nunca más tuvo.

La renovación en Clarín tiene lugar antes que La Nación, que ocurre –me parece– más a mediados de la década del 2000.
Claro. En la década del ochenta hay un arrevistamiento de todos los diarios. Clarín, como siempre, llega un poco tarde. Tiene un gran impacto, además, la salida de Página/12, un diario con otro lenguage, con otros temas. Como respuesta sale el suplemento Segunda Sección para sacarle lectores. Hay un límite: que Clarín no podía ir tan de punta contra el gobierno de Menem. Clarín actúa con estrategias defensivas. ¿Por qué sacó Olé? No quería que Atlántida sacara un diario deportivo. ¿Por qué entra a Página/12? No quería que un jugador mayor lo comprara. Pero no hay un consejo de notables que dice “vamos a cambiar el diario”, tiene más que ver con un estilo muy agresivo que es parte de la cultura de tres accionistas: Magnetto, [Lucio] Pagliaro, [José] Aranda. Por eso todos los empresarios de medios tienen una relación tan complicada con el grupo.

¿Creés que el diario fue más agresivo con Alfonsín que Alfonsín con el diario?
Alfonsín respondió en tres casos extremos. El caso [de Enrique] Pescarmona, a quien Clarín dio por muerto; la entrevista a [Raúl] Guglielminetti, que bordeaba la extorsión; y el famoso discurso del mercado de Flores donde discute el modo en que Clarín cubrió las últimas noticias sobre desempleo. Pero para no idealizar su figura hay que señalar que Alfonsín estaba muy cómodo con la supremacía de los medios estatales, que manejaban las distintas líneas internas de su partido. Al mismo tiempo veía una actitud muy hostil de Clarín, vinculada a la fijación de Magnetto con la derogación del Artículo 45 [de la vieja Ley de Radiodifusión que le impedía a los dueños de un diario tener también medios audiovisuales]. Sin embargo, le permitió a Clarín desembarcar en Radio Mitre en la primavera del ‘85, tras intentar meter a la Coordinadora. Es decir que tuvo una política con muchos matices. Es cierto que mantuvo las formalidades –se veía con los principales columnistas políticos– y rechazó los planes de guerra que le acercaron distintos funcionarios para contestar con más énfasis lo que se publicaba en el diario. Alfonsín eligió una salida a la italiana: “no voy a privatizar a los canales, voy a un modelo mixto donde la política controla los canales del Estado”. Pero no hubo un pacto secreto entre Menem y Magnetto para privatizar los canales: todos los principales candidatos en el ’89 estaban a favor de la privatización. Menem ingenuamente pensó que la privatización iba a garantizar el acompañamiento [a su gobierno], de ahí la decepción en el ’92-’93 cuando Clarín no responde de acuerdo a sus expectativas. Y hay momentos de conflicto: hasta el propio Menem amagó con una Ley de Medios anti-trust en el ’93, impulsó la expansión del [conglomerado] CEI.

En los primeros años de la era Menem también se destaca el apoyo que el diario diario le da a los indultos. Pero ese apoyo, decís, no es una devolución de favores por Canal 13.
En la década del ochenta, Clarín no publica editoriales sobre temas militares. Eran críticos del Juicio a las Juntas y no lo dijeron. No defendieron enfáticamente al gobierno de Alfonsín durante el levantamiento de Semana Santa y no lo pusieron en una editorial. El primero es para apoyar los indultos. Magnetto sostiene que los indultos fue una de las mejores decisiones de Menem, que los hubiera apoyados sin Canal 13. No existe una cosa tan explícita de “dame y te doy apoyo” sino se da por sutilezas, sugerencias y tensiones. El mejor ejemplo es [Eduardo] Bauzá: era el conciliador pero financió una novelita de un ex periodista de Clarín para develar secretos ocultos del grupo.

Sin embargo, algunas decisiones parecen estar muy ancladas en lo material. De la Rúa, según contás, disfrutó del mayor período de gracia jamás otorgado a un presidente por un motivo económico: el sostenmiento de la convertibilidad.
Lo que sucede con De la Rúa es que por ese momento, ser antimenemista le permitía al diario ganar prestigio, influencia y reconocimiento. En ese momento, además, había una hegemonía de la izquierda cultural: Raúl Zaffaroni, Horacio González, Horacio Tarcus tenían una presencia muy fuerte. Y es cierto: Clarín impulsa al gobierno de la Alianza porque tenía una deuda en dólares muy grande –por lo que del ’99 al 2007 se da un período de oficialismo permanente– pero también porque elige convertirse en un sostén de la gobernabilidad.

A propósito de esta idea de que el diario en aquel momento era culturalmente de izquierda, Clarín argumenta “nosotros no cambiamos, fue el gobierno el que cambió”. Sin embargo hoy, culturalmente, es más conservador.
Es un muy buen punto. En ese momento escribían Ernesto Laclau, Rafael Bielsa... pero al calor del conflicto [con el kirchnerismo] el diario se hizo más conservador y hasta anti-populista. Para que te des una idea, el gobierno usa el concepto “populismo” en todo el mes previo al golpe militar [de 1976]; luego deja de usarlo y el término sólo vuelve, con énfasis, como respuesta al kirchnerismo. Otro tema: Clarín era un diario muy diverso, que le ofrecía muchos matices a su público. Esto se fue perdiendo con el periodismo de guerra. Me parece notable como el conflicto lo fue llevando a ser un diario mucho más enojado. Clarín no era un diario enojado. Esto también fue teniendo lugar al calor de los ataques y del hostigamiento [del gobierno], que no fue solo empresarial, porque el conflicto también afecto a muchos profesionales. Kirchner, al igualar a Magnetto con los redactores en varios de sus discursos hizo exactamente lo opuesto a lo que hizo Perón, que con el estatuto del periodista quiso ganarse las simpatías de los trabajadores dándoles más beneficios.

Sergio Massa también lo atacó a Fernando Amato diciendo que lo había mandado Szpolski. Una marca de la época: identificar al laburante con el medio para el cual trabaja.
Kirchner insistía con el “te mando tal o cual”... Cualquiera que trabajó en una redacción sabe que esas cosas pueden pasar, pero también que son muy infrecuentes y que las personas que lo hacen son fácilmente identificables.

Un mito que derribás es Clarín como lobbista devaluador. En 2002 Clarín necesitaba, en todo caso, una pesificación asimétrica.
[El ex ministro de Economía Roberto] Lavagna sostiene que Clarín pidió un seguro de cambio, es decir, que el Estado absorba parte de su deuda, algo en lo que Clarín no estuvo solo: según Lavagna y [el ex ministro de Economía] Remes [Lenicov] muchísimos empresarios lo pidieron. Por otro lado, la pesificación asimétrica resolvía el problema de Techint, pero no tanto el de Clarín, la movida resolvió el 10 por ciento de su deuda. El problema mayor fue la deuda afuera, fruto de la “cultura Pac-Man” de Magnetto de comprar y endeudarse durante la década del noventa.

A partir de tu riguroso trabajo historiográfico hay un mito popular que sí confirmás: que Clarín no cubrió los cacerolazos en 2002.
En enero de 2002, Clarín va de la mano de todo el sistema político: recuerdo que los políticos estaban aterrados por las asambleas y los escraches. A las asambleas las trataron como un fenómeno externo, alguna nota en el suplemento Zona que lo mostraba casi como un pasatiempo de la clase media. La consecuencia del oficialismo con el gobierno de Duhalde fue la famosa tapa “La crisis causó dos nuevas muertes”, una de las más desafortunadas de todo el período. Pero no es Magnetto digitando: es la lógica del diario.

No haber visto la secuencia completa de las fotos [del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán] parece más la consecuencia de malas rutinas de producción que de una conspiración de cúpulas.
Por supuesto, la participación de Magnetto en el día a día del diario está sobredimensionada. Te doy un ejemplo: en enero de 2015, la semana después de la muerte de [Alberto] Nisman, entrevisté a Magnetto y de las tres de la tarde a las ocho de la noche no habló con nadie. El CEO tiene delegados que saben lo que quiere el diario.

Néstor Kirchner, como Menem, se propuso inicialmente seducir al diario con favores, pero en la presidencia de Cristina Kirchner (como en la segunda de Menem) las relaciones con el diario cambiaron violentamente. ¿Coincidís con esta lectura?
En el caso de Kirchner me parece que este cambio es mucho más marcado, sobre todo la idea de Cristina de gobernar contra Clarín. Por otro lado la interacción de Kirchner desde hacer lobby para que un determinado redactor lo acompañe en un viaje hasta los temas grandes con Magnetto refleja una obsesión de Kirchner.

Como lector, ¿cuál dirías que fue el mejor y el peor año de Clarín bajo la dirección de Magnetto?
El mejor tiempo de Clarín fue el ’94, ’95, ’96. El peor el del ’82, por la manera en la que acompañó Malvinas y por la transición forzosa que hizo sin explicar los siete años previos. Es muy chocante. Sin ser de izquierda, La Prensa y el Buenos Aires Herald tuvieron otros modos de relacionarse con el régimen militar. Clarín optó por uno. El argumento de Cytrynblum – de que La Prensa y el Herald tenían audiencias chicas y por ende más margen – me parece muy pobre. El Clarín del ’82 es un Clarín muy tramposo.

¿Crees que Clarín ganó la guerra contra el gobierno?
No, para nada. Lo primero que quedó claro es que el objetivo del gobierno no fue la desconcentración del mercado de medios: hoy tenemos un mercado que sigue siendo concentrado, con una “democratización de las voces” que no ha ocurrido más allá de la retórica y algunas radios comunitarias. Lo central de la política de medios fue atacar la credibilidad del Grupo Clarín y afectarlo económicamente. Eso se dio con total éxito. Ahora bien, a pesar de que el gobierno volcó todos sus esfuerzos en contra del grupo, obligó a empresas a que no pauten en sus medios, toda una serie de cosas que son completamente ilegales, Clarín sobrevivió: mantiene sus audiencias, gana dinero con el cable. Sigue siendo rentable económicamente, sí. Pero no diría que eso es “ganar”.

Crédito de la foto: Mariano Fuchila
Una versión de esta entrevista se publicó en la contratapa del Buenos Aires Herald el 26 de julio de 2015. 

Generational divide evident in votes

A closer look at the results shows clear cut transfer of votes toward Lousteau from Recalde

por Federico Poore
Buenos Aires Herald, 21-07-2015

The division — or “chasm,” as many like to call it — between Kirchnerites and anti-Kirchnerites is well known. But Sunday’s mayoral runoff elections in the City showed how the generational divide among porteños could be just as strong.

A close analysis of the results reveals a clear difference between the preferences of younger and older City residents, revealing that several diverse neighbourhoods are not quite as uniform as the inital results had suggested.

Although the first results that were revealed yesterday were divided by communes, subsequent analyses by politologist Andrés Tow revealed subtle yet major differences between neighbourhoods, especially in communes where elected-mayor Horacio Rodríguez Larreta appeared to receive the most votes.

The most striking case is Commune 1, a multi-class area home to neighbourhoods as varied as Puerto Madero, Constitución or Retiro where Rodríguez Larreta mustered 55.32 percent of valid votes.

In Retiro, for instance, there is a major divide that is clearly marked by Del Libertador Avenue. In the so-called Electoral Circuit No. 8, which comprises the expensive blocks surrounding Plaza San Martín, Mauricio Macri’s Cabinet chief received a landslide 66 percent against Lousteau’s 34 percent.

But across Del Libertador Avenue, the picture changes entirely: in Electoral Circuit No. 5, which includes thousands of people who live in the Villa 31 shantytown, the ECO leader easily beat Rodríguez Larreta with 58.8 percent of the vote to 41.2 percent.

Tow says the reason is likely grounded in all those voters who switched preferences from Victory Front (FpV) mayoral hopeful Mariano Recalde — who failed to make it through to the runoff — to Lousteau, based on the fact that on July 5, the Kirchnerite contender received a striking 51.2 percent of votes at polling stations set up around the City’s most impoverished neighbourhood.

“There was a significant transfer of votes from Recalde to Lousteau,” Tow told the Herald. “It’s a simple mathematical equation: Lousteau went from 25 to 48 percent of votes — a 23-point increase that cannot be explained with only leftist votes.”

The political scientist pointed out two relevant facts. One: Recalde did not explicitly call on voters to back Lousteau’s bid for City Hall after the July 5 elections. Two: Lousteau pulled off his best performances “in the circuits where the FpV had fared reasonably well in the previous election.”

Lousteau also won communes 3, 5 and 15, where leftist parties had performed best in previous elections, despite the fact that Workers’ Leftist Front (FIT) candidate Myriam Bregman and Self-Determination and Freedom (AyL) leader Luis Zamora had called on residents to cast a blank vote. In those communes, Lousteau mustered an average 27 percent more of votes than two weeks ago.

Tow’s conclusion? “People are not paying that much attention to political leaders when they go and cast their ballot.”

Younger appeal

A similar phenomenon was seen in Palermo, a big commune where the PRO won after receiving 58.75 percent of all valid votes.

Rodríguez Larreta managed an easy win in the high-income neighbourhoods surrounding the Botanical Garden, the Malba museum and the area where most embassies are located. In Electoral Circuit No. 150, home to the Parque Tres de Febrero (commonly known as the Palermo Woods) Macri’s protegé received almost 78 percent of the votes.

But a few blocks down the road, in the more trendy areas known as Palermo Hollywood and Palermo Soho, Lousteau was the one who received the most votes. In these two regions plus Colegiales — home to a part of BA’s audiovisual district — the ECO candidate, a regular columnist in Radio Metro, defeated Rodríguez Larreta by almost 10 percentage points.

Pollster Analía del Franco, who worked for Recalde in this year’s local election, said that Lousteau’s “bohemian, trangressive looks” certainly helped him to win the preferences of the younger age brackets, unlike Rodríguez Larreta “an older man who is more linked to the City’s day-to-day administration.”

The transfer of Kirchnerite votes to the former economy minister “certainly rejuvenated Lousteau,” she said.

In previous electoral rounds, the ECO contender had received the most votes from the 30-to-49 age bracket. But many young Kirchnerite voters apparently decided to back Lousteau this time around.

“It’s like the French say, in the first round you vote what you like, in the second you vote what you believe is best for you,” the pollster told the Herald.

Political scientist María Esperanza Casullo appears to agree with that theory, but adds a new factor to the mix — Lousteau’s solid performance in the southern areas of BA.

“If we analyze the components of the runoff vote we’ll see a certain degree of insatisfaction among southern citizens with the way the Macri administration is running the City,” Casullo told the Herald. “That’s an interesting fact because the PRO appeared to be armoured against any criticism in that sense.”

According to Casullo, one of the editors of the Artepolítica news website, this might be a call to attention for the centre-right political force, who after years of easy elections had found itself winning last Sunday’s electoral race by only three points.

“Now it seems the chickens are coming home to roost,” Casullo said, in perfect English.

Lousteau wins 9 out of 15 communes

ECO contender sees boost in the south as PRO relies on wealthier neighbourhoods

by Federico Poore
Buenos Aires Herald, 20-07-2015

The second round of voting in Buenos Aires City offered very different results to that of the April 26 and July 5 elections. The most striking contrast? For the first time this year, PRO candidate Horacio Rodríguez Larreta failed to win each and every one of the City’s communes.

In fact, ECO mayoral hopeful Martín Lousteau won a majority in nine of the 15 communes — but Rodríguez Larreta swayed the election in his favour thanks to the upper- and upper-middle-class neighbourhoods of Palermo, Núñez, Belgrano, Colegiales and Recoleta.

Larreta: winning Palermo was half the victory

Once again, it was no surprise to see Mauricio Macri’s Cabinet chief take first place in the affluent northern neighbourhoods.

In Recoleta, a record 65.5 percent of citizens voted for the PRO contender, a 6.4-point increase from July 5. Figures for the ruling party were also high in Núñez, Belgrano and Colegiales (59.5 percent of total ballots, a six-point hike when compared to the first round) and Palermo (58.8 percent, also a six-point increase).

It’s difficult to overestimate the electoral importance of this neighbourhood: the 22,300 winning margin the PRO contender received over his contender in Palermo contributed to more than 40 percent of the final margin of victory.

The centre-right force also received a majority in Commune 1, a district that shows multi-class demographics and comprises the Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Monserrat and Constitución neighbourhoods. There, Rodríguez Larreta received 55.3 percent of the vote, almost seven percent more than in the first round.

All in all, the so-called “north corridor” emerged as Macri’s electoral bastion.

Unsurprisingly, citizens casting a blank vote, another key factor behind Rodríguez Larreta’s slim victory, were more numerous in communes 3, 5 and 15, where leftist parties had performed best in previous elections. Days ago, Self-Determination and Freedom (AyL) leader Luis Zamora and Workers’ Leftist Front (FIT) contender Myriam Bregman called on BA City inhabitants to cast a blank vote since they believed both candidates represent “the same interests.”

Kirchnerite candidates were more careful. Following his third-place finish in the first round, Recalde told his supporters they were “free to choose” Macri’s successor at City Hall. But his running-mate Leandro Santoro revealed he would not vote for Rodríguez Larreta and former mayoral hopeful Aníbal Ibarra (who lost to Recalde in the April primaries) openly endorsed Lousteau’s bid ahead of yesterday’s elections.

A total 89,444 blank votes were cast, against 33,870 seen on July 5 — a huge rise.

Lousteau: a dramatic increase in votes

Lousteau, for his part, ended up winning most districts, an outstanding rise in votes in just two weeks.

Once again, the ECO candidate performed strongest in the middle-class areas of the City, picking up 51.52 percent in Caballito (up from 29.4 percent on July 5), a middle-/upper-middle-class neighbourhood located in the heart of the City, and winning the western Communes 10 (from 53.6 percent) and 11 (51.6 percent), areas traditionally loyal to the Radical (UCR) party.

In Commune 15, which groups together progressive hubs such as Villa Crespo, La Paternal, Chacarita, Parque Chas, Agronomía and Villa Ortúzar, Lousteau scored a record-high 54.4 percent.

In Commune 5 (Almagro and Boedo), where leftist candidates put in a good performance in the previous rounds of voting, the ECO leader saw a 27-percent increase in votes, jumping to 54.1 percent.

But the most striking results were seen in the southern neighbourhoods, especially Communes 3 and 8. Only two weeks ago, Lousteau had finished third in those two districts, trailing behind Victory Front (FpV) candidate Mariano Recalde. Yesterday, he received a majority of votes in those areas.

Commune 8, home to the poorer neighbourhoods of Villa Soldati, Villa Lugano and Villa Riachuelo, was the strongest example. There, Lousteau went from 19.2 percent of the vote on July 5 (his worst performance) to win the district by 35 votes yesterday.

In the run-up to the election, many analysts said they believed votes from the southern neighbourhoods were likely to go to PRO, since Macri’s party was well-represented by a number of Peronist figures, from Rodríguez Larreta to his running-mate Diego Santilli to City legislator Cristian Ritondo.

Interestingly enough, the PRO party also lost in Commune 9 by a six-point margin. This southern area includes Liniers, Parque Avellaneda and Mataderos — Ritondo’s electoral and political bastion.

Key allies join Scioli’s campaign launch

Buenos Aires governor gathers high-ranking supporters at event in Costa Salguero

por Federico Poore
Buenos Aires Herald, 17-07-2015 

Victory Front (FpV) presidential candidate Daniel Scioli and his running mate Carlos Zannini officially kicked off their electoral campaign last night during a packed dinner at the Costa Salguero centre, located along the coast of the River Plate.

They were joined by almost 3,500 guests, who reportedly paid 10,000 pesos each for a seat. “Let’s protect what we have achieved,” he said.

Scioli emphasized a central theme of his candidacy so far, seeking to champion Kirchnerism’s successes and warn against the risk of changing course.

“Let’s protect what we have achieved,” he said. “ Let’s not enter a lottery. The future is ours to overcome.”

Zannini, President Cristina Fernández de Kirchner’s Legal and Technical Secretary, began his speech saying he felt like there were “some good vibrations here tonight.” But with less than four weeks to go before the August 9 primaries, his speech quickly turned more political.

“We’re common people with important responsibilities,” Zannini expressed. And addressing Scioli directly, he said: “I like you because you know very well what you’re doing.”

Ahead of today’s Mercosur summit in Brazil, Scioli also paid homage to the regional integration championed by various centre-left governments across the region, including President Cristina Fernández de Kirchner’s administration. “We must encourage the integration of the wider Latin American homeland.”

The orange-and-blue electoral slogan “Scioli-Zannini for Victory” could be read on big screens and posters that were set up throughout the complex. Half a dozen young female campaign assistants (wearing the same colours) rushed through the press room early in the evening. Poker-faced, they carried tablet PCs that displayed a map of the building.

Actress Nacha Guevara, who had run with Scioli, late president Néstor Kirchner and former Kirchnerite mayor Sergio Massa on the Buenos Aires provincial ballot in 2009, performed a particular version of ‘Don’t cry for me Argentina‘ (in Spanish, of course).

Black-and-white pictures of late leader Eva Perón were projected on the background.

Colourful and crowded

The event started at 7.30pm. Politicians and “special guests” arriving at the dinner party had to pass through a sort of “red carpet” (which was actually black) where they took questions from journalists.

Scioli’s Cabinet Chief Alberto Pérez commented on a recent poll that had the FpV winning the primaries “40 to 29 (percent)” against the centre-right PRO party.

Are you already seeing an atmosphere of polarization ahead of the elections? the Herald asked.

Without any doubt. From here until October we’ll have to choose between the “red circle” and the “light-blue-and-white circle” Pérez said.

Scioli’s chief campaign adviser Jorge Telerman walked in and out of the complex to make sure everything was in order.

“There will be no show. Just a couple of brief performances” he told reporters. Like a wedding planner, he tried to make sure nobody important missed the event.

“You’re coming down here, darling, aren’t you?” he could be heard telling someone on the phone.

The press room was packed with print, television and radio journalists, most of whom recommendations from organizers to be early. Some had also attended the March 17 PRO party dinner headed by Buenos Aires City Mayor Mauricio Macri, — where guests paid five times more than the amount shelled out by those present at last night’s event — to sit at one of the event’s exclusive tables.

In a room next door, the backstage: dozens of female cooks preparing the food they were about to serve, starting with the traditional empanadas. Hundreds were lying raw on four big black trays. Guests were also offered burrata with prosciutto. Braised bondiola with potatoes was the main course.

The first major figure to arrive was BA province Security Minister Alejandro Granados, known for his tough-on-crime approach.

“I have no doubts that the governor will become the next president,” Granados told reporters. The former Ezeiza mayor was followed by provincial lawmaker Fernando “Chino” Navarro, a former Scioli critic.

Also in the crowd were high-ranking FpV figures such as Cabinet chief Aníbal Fernández, and presidential Chief-of-Staff Eduardo “Wado” de Pedro.

BA province Labour Minister Oscar Cuartango was one of the last officials to arrive.

-You want to go through the whole thing and talk to reporters or you just want photos? - an assistant whispered into his ear.

-Just photos -Cuartango replied.

A diverse crowd of celebrities, officials and business leaders followed, including Bapro president Santiago Montoya, Banco Provincia head Gustavo Marangoni (who dropped his BA City mayoral bid following orders by CFK) and former Argentina coach Carlos Bilardo. Lieutenant-Governor Gabriel Mariotto was a little late and almost missed the braised bondiola.

Entrevista a Agnes van Zanten

En Argentina no hay un seguimiento de las políticas educativas

por Federico Poore
Buenos Aires Herald, 21-06-2015

Los sistemas meritocráticos están siendo progresivamente reemplazados por la parentocracia, donde la educación de los hijos depende cada vez más de la riqueza (y los deseos) de los padres más que de los esfuerzos de los propios estudiantes. Esto es lo que sostiene Agnes van Zanten, directora del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de París.
Durante una breve visita a Buenos Aires, invitada por Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Van Zanten explica por qué los padres perdieron la confianza en la capacidad del sistema escolar para inculcar conocimiento y demanda algún tipo de control o evaluación sobre el destino de los fondos educativos, un problema que –argumenta– es común a Francia y la Argentina.

El punto de partida de sus investigaciones es que hoy en día un título ya no garantiza recompensas profesionales. ¿Por qué dice que una “parentocracia” reemplazó a la meritocracia?
La parentocracia es el fenómeno exacerbado del poder de los padres. En muchos países, hasta los años ‘80 los padres no podían elegir a qué escuela mandar a sus hijos. Sin embargo, gobiernos como el de Margaret Thatcher impusieron la idea que “elegir” la escuela era su responsabilidad. No todos los padres comenzaron a utilizar esa posibilidad, sino más bien los de clase alta o media-alta, que echaban mano a diferentes estrategias a la hora de buscar una escuela, de manera tal de evitar “mezclarse” con otras categorías. Utilizaron, en muchos casos, la escuela privada, pero en otros eligieron una escuela pública claramente diferenciada. La parentocracia también tiene que ver con una intervención más importante de los padres en la escuela: una categoría de padres insatisfechos con la escuela de su barrio que han “colonizado” la institución mediante una intervención muy presente, no necesariamente de manera positiva. A veces, esta intervención apunta a que la escuela tenga más recursos o para que los profesores no se ausenten, pero muchas veces estos padres intervienen para que sus hijos tengan una atención personalizada, para que los recursos de la escuela vayan más a ciertas actividades que a otras (por ejemplo, organizar un viaje al extranjero en vez de ayudar a los chicos con dificultades). Esto genera una desigualdad, ya que algunos padres adoptan estrategias muy fuertes, mientras que otros no tienen el mismo poder o la misma capacidad de expresarse en público.

Noelia Orienti, investigadora de la Universidad de La Plata, sostiene que ante la masificación de la escuela secundaria, los padres de muchas familias de clase media argentinas comenzaron a elegir escuelas privadas en detrimento de las públicas, socialmente heterogéneas, porque buscaban “amistades saludables” para sus hijos, lejos de los “factores de riesgo”. ¿Esto también sucede en Francia?
Sí, totalmente. Lo que pasa en Francia es que los padres han perdido la confianza en la capacidad de la pedagogía y de las políticas educativas de cambiar la realidad. Cuando los entrevisté me decían: “En realidad el problema no son los profesores. Aunque tengamos los mejores profesores del mundo tenemos varios niños con dificultades y no vamos a poder hacer nada”. Hay una desconfianza muy grande.

En Argentina, la formación de las elites parece darse en un núcleo más reducido: tres o cuatro escuelas públicas y un puñado de escuelas privadas. ¿Cuáles son las diferencias con Francia?
Ante todo, una similitud importante: Argentina se inspiró en el modelo francés y considera la igualdad como un valor muy importante. Esto es una diferencia, por ejemplo, con Inglaterra. Al mismo tiempo, lo que pasó en Francia y no en Argentina es que se crearon las grandes escuelas públicas para formar a los cuadros del Estado. Aunque eran muy selectivos, se veían como igualitarias porque no había que pagar por ellos. En Francia existe un sector privado, pero sin el prestigio de las públicas... aunque hay cada vez más conexiones entre las élites intelectuales y el mercado. El perfil típico de las grandes escuelas es un padre que es un cuadro alto en el sector económico y una madre profesora de enseñanza superior o con algún tipo de trabajo intelectual. Formalmente, el sistema es bastante meritocrático porque las élites económicas no pueden comprar su lugar en esas escuelas... aunque sí se pueden comprar los cursos que van a permitir que tengas mejores resultados o los viajes al exterior que van a permitir que seas bilingüe. Es decir que en la práctica, se puede comprar la “meritocracia”.

Este fenómeno, dice, estaría más acentuado en Argentina...
Porque no es tan selectiva la escuela, con lo cual las élites pueden lograr que sus hijos accedan a una posición de élite sin ser precisamente brillantes. En Francia, aunque vengas de una familia con muchos medios económicos, es el esfuerzo personal el que debe llevarte ahí.

El gobierno elevó su inversión en educación a más del 6 por ciento del PBI. Sin embargo, no parece observarse una mejora en la calidad educativa. ¿A qué le atribuye este problema?
Depende de cómo se distribuyen los recursos y cómo se controla este proceso. En Argentina, como en Francia, no hay capacidad de seguimiento del Estado del seguimiento de sus políticas. Los sistemas que han mejorado mucho, como Canadá o Inglaterra, a veces con críticas, han puesto muchos recursos para ver lo que se hace en la escuela y que los recursos vayan a quienes más lo necesitan. En Francia, el objetivo de las llamadas “zonas de educación prioritaria” era reducir el número de alumnos de 30 a 15, lo que cambia por completo la manera de enseñar. Pero por la manera en la que se distribuyeron estos recursos, apenas se logró una reducción de dos alumnos por clase, por lo cual no se produjo ninguna modificación relevante. Según entiendo, en Argentina también se observa una falta coordinación entre el nivel central y las provincias.

¿Por qué algunos países tienen miedos a medir resultados? Evaluar a los docentes es visto como una medida tecnocrática o neoliberal.
En Francia hay más estadísticas, pero pocas evaluaciones. Hay algunas evaluaciones a docentes, pero son poco frecuentes y no tienen ningún impacto real. Hay que encontrar una manera de ver qué están haciendo los docentes. En Escocia, los profesores se autoevalúan, y al nivel regional se examinan esas autoevaluaciones. Si ven que hay problemas, regresan a la escuela. Pero en general confían en su capacidad para que cuenten qué es lo que no está funcionando correctamente. No hay que desinteresarse en lo que sucede en la clase.

En cuanto a la política universitaria, nuestro país ofrece un acceso libre e irrestricto. Sin embargo, solo 3 de cada 10 logran terminar sus estudios. ¿No termina siendo en la práctica un sistema casi igual de exclusivo que los demás sistemas de la región?
Es una nueva similitud con Francia, donde las universidades públicas son gratuitas y la selección se realiza mediante el fracaso escolar. Observamos muchos fracasos en los primeros dos años, muchos cambios de carrera: hay una diferencia muy importante entre el número de estudiantes que entran y los que se gradúan. Sin embargo, hasta ahora ha sido imposible introducir algún tipo de selectividad, aunque sea una selectividad muy soft. Frente a este escenario florecen las universidades privadas, que copan las ferias universitarias donde intentan captar nuevos estudiantes por medio de diferentes estrategias de marketing. Los más atraídos son los estudiantes de clase media baja, que se acercan seducidos por la promesa de planes de financiamiento... pero lo cierto es que estas instituciones no les van a otorgar un diploma bien reconocido en el mercado de trabajo. La institución privada no es la solución, pero esto no quiere decir que no haya que transformar la educación pública. La universidad pública no selectiva está creando estrategias selectivas.

Brasil y Chile presentan exámenes muy difíciles al terminar el secundario o al ingresar a la universidad. ¿Es esa una posible solución?
El ejemplo de Brasil crea una situación muy paradójica. Dada la crucial importancia de los cursos particulares para el examen de entrada a la universidad, lo que supuestamente es un requisito meritocrático se convierte en una barrera social. De esta manera, los que fueron a un buen colegio en Brasil terminan accediendo a la universidad pública, mientras los pobres estudiantes que fueron a las escuelas públicas brasileras, terminan yendo a las instituciones privadas pagas. Las barretas meritocráticas han sido importante en un cierto momento de la historia, pero hoy es posible “comprar” la meritocracia.

Entrevista a Roy Hora, autor de Historia del turf argentino

por Federico Poore
Games Magazine, 10-03-2015

En Historia del turf argentino (Siglo XXI, 2014), el historiador Roy Hora estudió la manera en la que cambió el lugar de los poderosos en Argentina a través del prisma del mundo burrero. Pero la premisa llevó a un trabajo, por momentos, inesperado. A diferencia de la corriente académica en boga, Hora decidió colocarse lejos de lo que llama "prejuicios ideológicos de la izquierda o de lo nacional-popular". ¿El resultado? Una obra exhaustiva, que apela al académico pero también al estudioso público de las carreras, ese aficionado o apostador a mitad de camino entre el mundo de elite del siglo XIX (que el historiador desentrañó en trabajos anteriores) y el universo popular.

-¿Por qué un libro sobre turf?
-Es un tema importante en Argentina. Primero, porque este es el país del caballo, probablemente el país más ecuestre del mundo. Siempre hubo mucho interés por el caballo. A la vez, el turf es un lugar de encuentro de distintos universos sociales. Fue en el turf, en la pista, donde nació la figura del deportista profesional, mucho antes que en futbol. Entonces es un escenario interesantísimo porque tenés, por un lado, a las clases populares en un ámbito dominado por las clases altas y, a la vez, a las primeras estrellas populares de la sociedad de masas.

-Si bien el libro es crítico con ciertos rasgos elitistas que persistieron en el turf hasta bien entrada la década del  '30, usted también desecha las críticas moralistas. ¿Por qué adoptó esa línea de impugnar a aquellos que critican al juego "desde la moral"?
-Trato de no abrir un juicio moral. Lo que sí señalo es que el turf no fue analizado, en parte, por prejuicios ideológicos. Para los historiadores y para el mundo académico argentino de centroizquierda, izquierda o nacional-popular el turf es un problema... porque tenés a pobres y ricos, élites y masas bailando al mismo ritmo. Entonces la tentación primera de gente como nosotros es decir "no, las distintas clases populares no tienden a tener los mismos intereses y los mismos gustos ". Es siempre mucho más fácil mirar el conflicto que el encuentro. Después está la cuestión de la crítica moral. Ahí lo que detecto es que al comienzo prácticamente no hay impugnación moral porque el turf es parte de un proyecto civilizatorio. El turf nace para refinar a los caballos argentinos y eso forma parte de una ideología productivista más grande. Mejorar caballos no es trivial, no es solamente esta idea de que están para correr en una pista. Después, sí, se va a ir abriendo camino la idea de que sólo sirven para correr, pero la idea inicial del Jockey Club, su carta de fundación, es que tenemos que regenerar el caballo argentino. Por eso al principio es apoyado hasta por el Estado.

-Y por la Iglesia...
-Es que aquí tienen lugar dos grandes impugnaciones: la izquierda –los socialistas siempre lo impugnaron– y la iglesia. Pero la iglesia no levanta demasiado la voz porque los principales burreros son también grandes contribuyentes y el público que va también es muy católico. Entonces ¿cuándo surge la impugnación fuerte? Yo la vinculo con la consolidación de la presencia pública de las clases medias, y esto pasa más o menos en la década del '20 y del '30. Ahí es donde se consagra la figura del juego, uno lee la literatura de 1900 y aún no existían "jugadores". En los años '30 nace una crítica ya no desde el Estado, de si hay que mantener abierto el hipódromo, cuánto tiempo, cómo tiene que ser la apuesta. La impugnación en los barrios de clase media es más o menos así: "si alguien es jugador, en esa casa hay un problema". Ese es el argumento.

-Según cuenta, nunca fue muy burrero.
-No lo soy.

-¿Tiene amigos burreros? ¿Alguien al que le guste apostar?
-Mi suegro es burrero. Descubrí el tema por razones de la propia práctica profesional, pero también desde adentro a través de las cosas que me contaba mi suegro.

-¿Cuál es el propósito del libro? ¿Qué se propone, más allá de echar luz sobre este fenómeno?
-Una clave es quién lo va a leer. Sé que lo van a leer los académicos: están obligados, el mundo académico es muy chiquito. Después hay otros dos mundos más grandes, el de los burreros, y el de la gente que le interesa la historia del deporte, que no son los mismos.

-Casi que está fundando un mercado.
-Creo que sí. La gente del turf es muy intelectual. Estudia. Y sabe mucho, más que los futboleros, porque es fundamental para su hobby. El núcleo central de la apuesta gira en torno al cálculo de probabilidades, no es azaroso. Dignifico mucho a esa actividad popular, que siempre ha sido vista con desprecio, sobre todo desde la izquierda. Los apostadores ponen en juego destrezas intelectuales en un mundo popular.

Entrevista a Margarita Stolbizer

Margarita Stolbizer, candidata presidencial de SurGen
"Estaría bueno sacar 12, 15 por ciento en agosto"
por Federico Poore
Buenos Aires Herald, 23-04-2015

La candidatura de Margarita Stolbizer viene a ocupar un lugar vacío ante la ausencia de candidatos no peronistas de centroizquierda. A medida que se acercan las elecciones de octubre, los votantes progresistas empiezan a quedarse sin opciones, ya que los principales candidatos son todos de centroderecha. Y algunos comenzaron a pensar que Stolbizer podría ser una alternativa a Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa.
En una entrevista con el Herald en su local partidario, a metros del Congreso, la diputada del GEN dice que espera recibir el apoyo de kirchneristas desencantados y radicales opuestos al acuerdo UCR-PRO.


¿Cómo tomó el resultado de las primarias en Santa Fe?
Se trataba justamente de una elección interna, si bien terminó siendo la encuesta más firme, donde el candidato que apoyamos en el Frente Progresista, Miguel Lifschitz, ganó 70 a 30 por ciento la interna. Esto no implica no desconocer que, en la competencia candidato a candidato, Lifschitz queda por debajo de Miguel Del Sel, lo cual es un elemento preocupante. No sólo porque no nos va lo bien que pensamos que nos iba a ir, sino porque la posibilidad de que Del Sel pudiera ganar [la gobernación] sería un retroceso para la provincia. Pero hay otro aspecto que nadie ha señalado hasta ahora.

¿A saber...?
Los votos que saca [Antonio] Bonfatti. Es un dato muy relevador porque los que intentan analizar el otro resultado hablan de un desgaste de la gestión, hay un voto castigo... Pero si uno mira la boleta de Bonfatti estaba integrada por el gobernador, el segundo es su vicegobernador Jorge Henn, el tercero su ministro de gobierno Rubén Galassi. Es el gabinete. Y esa boleta saca 445 mil votos -sumados a los demás candidatos del Frente, 641 mil–... ¡y el PRO saca 188 mil! La diferencia es muy grande. Esto obviamente va a modificar nuestra estrategia de campaña: nuestra idea va a ser pegar a Lifschitz a Bonfatti para mostrar que es el heredero natural del gobernador.

Su argumento es que la buena elección a gobernador de Del Sel se apoya más que nada en su figura.
Totalmente. El voto es un voto a él. Hay que pensar también en el sistema electoral de Santa Fe, donde se destaca la fotito del candidato y el votante va detrás de la foto que conoce. Eso explica lo de Del Sel y también lo de Bonfatti, tiene que ver con sus niveles de popularidad. Lifschitz tiene niveles altos de desconocimiento sobre todo en la zona norte de la provincia, donde la diferencia [con Del Sel] se hizo más grande.

¿Espera brindarle un apoyo más explícito a Lifschitz de aquí a las generales?
Por supuesto, todo lo que esté a mi alcance. Pero el principal apoyo lo tiene que dar Bonfatti, el gran ganador de la elección de Santa Fe. No es tanto colgarse de ningúna otra figura presidencial.

Su lanzamiento se demoró unos días mientras se negociaron condiciones para que no pasara lo mismo que con UNEN. ¿Qué condiciones les planteó a los demás integrantes del frente?
Lo único que planté es que esto no es ni una candidatura de tipo personal ni dos espacios que se juntan. Es un grupo de referentes de la política, de la cultura, de la intelectualidad. Espero que eso se vea reflejado cuando se armen las listas. La gente necesita una opción progresista de centro-izquierda.

Además de centroizquierda su candidatura se ubica en el amplio espectro del no-peronismo. ¿O cree que hay votantes peronistas que pueden llegar a votarla?
Creo que puedo tener votantes peronistas. Lo especifico un poco más: hay gente progresista que en 2011 acompañó el proyecto de Cristina Kirchner y que hoy no se siente representado por Scioli como candidato. Pero incluso antes de Scioli ya había muchos defraudados: los que se emocionaron cuando Kirchner bajó el cuadrito de Videla en la ex ESMA no pueden compartir el manejo de la SIDE, la ley antiterrorista, o con Milani como jefe del ejército. Esperamos tener muchos de esos votantes.

Deme un anticipo de sus temas distintivos de campaña.
Vamos a intentar eludir aquellos temas en los que coincidan tres principales candidatos y tratar, en su lugar, otros temas. Hoy aparecen propuestas muy demagógicas y superficiales, desde el levantamiento del cepo hasta el cambio del impuesto a las ganancias. Necesitamos una reforma del sistema impositivo y un sistema de impuestos progresivos. Pero antes de discutir el destino de los recursos hay que discutir cómo hacer más justa la contribución.

Sergio Massa dijo que si es elegido presidente los sueldos de menos de 26.500 pesos no van a pagar Ganancias. ¿Está de acuerdo?
Hay que modificar el mínimo no imponible... pero yo estoy conceptualmente de acuerdo con el impuesto a las Ganancias. Hay que gravar más al que más tiene. No se pueden analizar medidas aisladas sino el sistema en su conjunto, analizando la posibilidad de imponer un impuesto a la herencia o a la renta financiera.

¿Qué piso espera tener en agosto?
Si estuviéramos en un 12, 15 por ciento estaría bien, pensando en crecer hacia octubre.

¿Ya pensó en alguien para candidato a vicepresidente?
No, pero me gustaría que fuera alguien que me complete desde afuera de la política. Por supuesto que hubo mucha especulación...

Se habló de Beatriz Sarlo...
No, nunca se me ocurrió ni jamás lo conversé con ella. No es bueno que sea una mujer porque no sería complementaria a mi candidatura.

¿Por qué cree que fracasó UNEN?
Se presentó demasiado prematuramente, sin haberlo madurado. Hubo un error en la estrategia: UENN se focalizó mucho en los cinco candidatos presidenciales, una cosa muy fotográfica con poco contenido. Por otra parte, veo una progresiva pérdida de convicciones, si un dirigente del GEN puede irse al PRO, da la impresión de que vale todo.

Luego del experimento fallido de UNEN, ¿no cree que está de vuelta en el punto de partida de cuatro años atrás? Una alternativa progresista, la del Frente Amplio Progresista, paralela a una alianza radical-conservadora...
Sí, pero nuestro compromiso frente a la derechización del sistema político es que la alternativa socialdemócrata se prolongue en el tiempo.

Incluso si no ganan este año.
Exactamente. Hay que plantar una bandera.

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Crédito de la foto: Mariano Fuchila 

Meter el juego en la campaña

por Federico Poore
El Diario del Juego, 04-03-2015

El titular del Frente Renovador Sergio Massa parece decidido a colar el tema del juego en la agenda electoral.

"Si se animan a los ferrocarriles estatales, ¿por qué no se animan a la estatización del juego? Necesitamos a los chicos en la escuela y en el deporte y no tirados en una esquina", dijo Massa ayer durante la inauguración de un jardín de infantes en Hurlingham.

No es la primera vez que lo sugiere: ya había lanzado idéntica propuesta el domingo pasado en su cuenta de Twitter, en lo que fue leído como una especie de chicana o contrapropuesta al anuncio de Cristina Kirchner sobre la estatización del servicio ferroviario.

No obstante, a pesar de los anuncios, Massa está lejos de tener un proyecto propio.
"Es algo que estuvimos discutiendo", dijo a este cronista el diputado massista Ignacio De Mendiguren. "Lo que busca Sergio es la opinión de los demás (líderes opositores)".

Ayer por la tarde, el ex titular de la Unión Industrial Argentina (UIA) lamentó que esta movida mayormente política haya tenido "menor impacto al esperado" y cuestionó al jefe de gobierno porteño y candidato del PRO Mauricio Macri por su silencio.

"Necesitamos saber quién está a favor y quién no. Pero evidentemente algunos macristas son muy cercanos al juego".

Graciela Camaño, también diputada del Frente Renovador, explicó a este cronista que la idea de traer el tema a debate era una manera de exponer tanto al PRO como al Frente para la Victoria (FpV) ya que tanto la Ciudad como el gobierno nacional han firmado contratos directos o indirectos con operadores de juegos de azar.

"Deberías preguntarle a Macri sobre los contratos", dijo Camaño refiriéndose a la adenda del convenio mediante los cuales la ciudad recibe parte de las ganancias del casino flotante de Puerto Madero y las máquinas tragamonedas del Hipódromo de Palermo.

La jugada es más política que legal o legislativa. A diferencia de Macri o del gobernador bonaerense Daniel Scioli, sus principales rivales en la carrera presidencial, el ex intendente de Tigre podrá jactarse en público de no haber permitido nuevas salas mientras estuvo en el poder. La oposición le apuntará al Trilenium, el casino de Tigre, pero lo cierto es que la sala fue inaugurada en 1999 por Ricardo Ubieto, es decir que el casino ubicado entre el Tren de la Costa y el Puerto de Frutos ya llevaba ahí ocho años para cuando Massa llegó al municipio. (Por otra parte, como es sabido, la facultad de terminar o extender contratos con las salas de juego es facultad exclusiva de las provincias.)
Camaño justificó la propuesta de Massa sugiriendo que los casinos en Argentina alguna vez apelaron a un público de clase alta y tuvieron por objetivo distribuir sus beneficios a la ayuda social, pero que en los últimos años han aparecido un sinnúmero de las salas de bingo dedicadas a "esquilmar a los más pobres". Esta situación, argumentó, pide a los gritos la intervención del Estado.

Una movida difícil

Walter Martello, el ex titular de la Coalición Cívica (CC) en provincia de Buenos Aires y ahora parte del armado massista, admitió que impulsar la estatización del juego en Argentina es algo muy complejo.

"El tema es resolver la cuestión federal", dijo Martello, horas antes de asistir al programa Intratables para agitar el tema en televisión.

El juego es una de las facultades no delegadas de las provincias al poder central. El único ámbito donde existe una regulación federal es en el caso de las apuestas en el fútbol, el famoso juego de Pronósticos Deportivos (Prode). Esto significa que el Congreso de la Nación, donde revisten Camaño, De Mendiguren y el propio Massa, sólo pueden aprobar leyes que modifiquen el juego del Prode.

"Y esa es la parte más chica del negocio", dice Martello, que sugirió en cambio generar "un ente distinto" a Lotería Nacional.

Sin embargo, esto solo tendrá lugar "después de las presidenciales" en caso de que Massa sea electo, concluyó.

Chequeado a Santilli

Santilli: “El juego no lo maneja la Ciudad, nosotros no somos parte [del acuerdo firmado por Ibarra]”

por Federico Poore
Chequeado.com, 25-02-2015

El senador por el PRO aseguró que el juego no es competencia del Gobierno porteño. Sin embargo, la Ciudad es parte del acuerdo firmado con el Gobierno nacional en 2003, que fue sucesivamente renovado por la actual gestión.

Durante el programa “Intratables” emitido el 1° de febrero, el senador por el PRO, Diego Santilli, sugirió que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no tenía control alguno de los juegos de azar en territorio porteño. “¡Si el juego no lo maneja la Ciudad! ¡El juego no lo maneja la ciudad! Hay un convenio que viene de la época del jefe de gobierno [Aníbal] Ibarra, que sigue vigente, y es lo que está vigente… nosotros no somos parte [de ese acuerdo]”, dijo durante un intercambio con los panelistas del programa.

Sin embargo, la afirmación es falsa. La administración de juegos de azar es una facultad que la Ciudad reservó para sí en su Constitución. Además, existe (y funciona) un Instituto de Apuestas de la Ciudad creado por iniciativa de la Legislatura porteña. Si bien en 2003 un convenio firmado entre Lotería Nacional y el entonces jefe de gobierno, Aníbal Ibarra, negoció el destino de lo producido por el juego, con el objetivo de ponerle fin a una guerra entre jurisdicciones que data de los primeros intentos de Ciudad de instalarse como ciudad autónoma, el macrismo nunca denunció ese acuerdo y hasta aprobó uno propio en diciembre de 2013.

El artículo 50 de la Constitución de la Ciudad aprobada en 1996 especifica que “la Ciudad regula, administra y explota los juegos de azar, destreza y apuestas mutuas, no siendo admitida la privatización o concesión salvo en lo que se refiera a agencias de distribución y expendio. Su producido es destinado a la asistencia y al desarrollo social”. De hecho, el Gobierno local maneja su propio Instituto de Juegos de Apuestas de la Ciudad, creado por la Legislatura en 2002 y que hoy dirige Néstor García Lira. Las atribuciones y funciones del organismo pueden consultarse en su sitio web.

Es cierto, como señala Santilli, que Ibarra firmó un convenio con Lotería Nacional para comenzar a recibir al menos una parte de lo que Nación recauda por el juego en territorio porteño. No menos cierto es que aquel acuerdo se hubiera caído si el macrismo lo hubiera denunciado, algo que no sucedió y podría haber pasado.

“Es muy simple. El convenio se renueva automáticamente cada cuatro años. Si una de las partes no quiere continuarlo, debe notificarlo fehacientemente a la otra con 120 días de antelación. A raíz de esto se desprende que el Gobierno de la Ciudad no ha tenido vocación de rescindirlo en más de una oportunidad desde que comenzó el actual mandato”, explicó a Chequeado Juan José Marc, director del sitio especializado El Diario del Juego.

Durante los dos mandatos del macrismo en la Ciudad se sucedieron hechos concretos en relación al juego que desmienten la frase de Santilli. En 2008, y como recuerda el propio Macri, el PRO impulsó la Ley 2.997 con el objetivo de comenzar a cobrar Ingresos Brutos al juego en territorio porteño. Los empresarios del juego fueron entonces a la Justicia, para litigar el cambio de condiciones en su actividad. La disputa llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que en 2011 falló a favor de la Ciudad.

Cinco años más tarde, tras una propuesta del entonces líder de la bancada de legisladores PRO Cristian Ritondo, la Legislatura porteña aprobó una adenda al convenio vigente con los operadores de juego.

Macri argumentó entonces que a pesar del fallo de la Corte Suprema, una serie de cautelares le impedían el cobro efectivo del impuesto, por lo que era más conveniente arreglar un acuerdo por un monto menor, 3% de lo producido, pero que pudiera efectivamente recaudarse (ver acá y acá).

“Lo que hicieron Cristóbal López y [Federico de] Achával es decir: yo te pago voluntariamente un 3 por ciento de lo producido si me perdonás los ingresos brutos de todo lo producido hacia atrás, mientras que la Ciudad tampoco me cobra Ingresos Brutos hacia adelante mientras se mantengan las cautelares” que frenan el cobro, explica Andrés Gil Domínguez, que denunció el convenio en una causa que tramita la jueza Elena Liberatori.

En respuesta, Liberatori -titular del Juzgado Contencioso Administrativo N° 4- congeló la cláusula 3.2, apartado en el que el Gobierno porteño renunciaba a cobrar Ingresos Brutos al Casino Flotante y las máquinas tragamonedas del Hipódromo de Palermo. Sin embargo, la Sala I revocó la cautelar y hoy el convenio promovido por el Gobierno de la Ciudad está plenamente vigente, por lo que renunció a la potestad de cobrar los ingresos brutos.

En conversación con Chequeado, Santilli explicó que se había querido referir a las máquinas tragamonedas del Hipódromo de Palermo y no a todo el juego en la Ciudad. “Yo no quiero juego en la Ciudad, pero esa es mi posición personal. Yo estoy en contra del juego”, afirmó.

“No tuve tiempo de explicarlo en el programa -dijo el senador PRO-. A lo que me quise referir, que no estaba bien explicado, es que la Ciudad tiene un convenio que no nos está permitiendo cobrarle ingresos brutos. Es un tema complejo. La Ciudad tiene una pseudo-coparticipación, que entra como compensación [a que el juego en la Ciudad es manejado por Lotería Nacional]. Y lo que planteamos con [el entonces presidente del bloque de la Coalición Cívica en la Legislatura Enrique] Olivera para subsanar [esta situación] era cobrar ingresos brutos”.

Judge kicks Media Law to next gov’t

por Federico Poore
Buenos Aires Herald, 05-02-2015

Media group’s star journalist get key injunction buying time for conglomerate, this time for good

It’s over. President Cristina Fernández de Kirchner will not be able to split up the Clarín Group before she steps down from office.

Judge Pablo Cayssials yesterday issued an injunction freezing the forced divestment of the country’s largest media conglomerate, as ordered in October by the AFSCA media watchdog, following a claim by a number of the group’s journalists.

The judge even resorted to biological imagery to stress that the legal feud between the government and the country’s largest media conglomerate is only getting started, saying the case was still in the “larval stage.”

The AFSCA, led by Martín Sabbatella, “began the forced divestment process... without a previous notice that would have allowed the affected group to comment on it,” the judge said. That means resolution 1121/14 “may affect the freedom of expression” of the journalists who filed the lawsuit requesting the injunction.

This is the second preliminary injunction granted to the media group led by CEO Héctor Magnetto: a similar one was issued in November by Civil and Commercial Judge Horacio Alfonso. Both measures make clear that AFSCA will not be able to move forward with the appraisal of Clarín’s licences and the call for tenders for its excess licences.

“Anyone following the case would have been able to see, from the very day Sabbatella told reporters he was moving forward with the forced divestment of Clarín, that this would lead to a long legal battle,” media expert Martín Becerra told the Herald.

The ruling

The first thing Judge Cayssials did was to accept Julio Blanck, Nelson Castro, Jorge Lanata, Magdalena Ruiz Guiñazú and other popular Clarín Group journalists as plaintiffs. It was a controversial move, because they were calling to suspend the media watchdog’s resolution on the grounds that the media outlets they work for could change hands. But as AFSCA had argued in its response to the original demand, the law does not grant the right “to choose a specific employer.”

“What’s interesting about this is that these journalists base their case on defending the legitimacy of the Media Law, saying the government is violating its spirit... when we all believed that they — Magdalena (Ruiz Guiñazú) for example — were actually against the very letter of the law,” Becerra said.

The judge also pointed out yesterday that the media watchdog appeared to change its mind half-way through Clarín’s voluntary divestment process — which in turn had begun after the Supreme Court deemed the Media Law constitutional in October 2013.

Even though at first AFSCA “acknowledged it was trying to favour the implementation of the voluntary (divestment) plans... it began the forced divestment process” of Clarín’s excess licences on October 8, 2014 without proper notice, the ruling explained.

His preliminary injunction, the magistrate concluded, seeks to avoid the “irreversible harm” that would result from selling Clarín’s licences, whether one counts the 237 that AFSCA claims the conglomerate holds or the 158 the group recognizes as its own. The move — a logical part of the forced divestment process as set by the law passed in 2009 — includes taking the case to the National Appraisal Tribunal (in order to put a value on the affected assets) and a call for tenders for the excess licences.

What’s Next?

Hours after the ruling was known, the media watchdog issued a news release in which Sabbatella spoke about the historical perspective, seemingly acknowledging the case would be long.

“History will remember (the judges who provided the injunctions) as employees of political and media powers who used twisted legal arguments to guarantee impunity and privilege to media monopolies,” the AFSCA chief said.

The national government may now call to join two cases together as it challenges the preliminary injunction — but the last stop of this train is the Supreme Court.

In other words, yesterday’s decision was the last nail in the coffin for those who wished to witness a quick implementation of the anti-trust mandates of the Broadcast Media Law.

The president’s anti-trust dreams — shared by many non-Kirchnerite activists — have come to an end, this time for good. At least for her administration.

Cambios en inteligencia: antigua deuda

Overhauling spies: long overdue

por Federico Poore
Buenos Aires Herald, 27-01-2015

Proposed overhaul comes after incomplete 2001 law and several failed attempts

The all-out intelligence war that has plagued the country over the past few weeks has led President Cristina Fernández de Kirchner to call for a wholesale reform of the secret services.

For many this reform is long overdue. Over the past few days, the Herald has talked to experts about the issue, who explained possible reasons for the lack of concrete action on this matter and emphasized that it is essential to differentiate between a mere shakeup of top leaders and a comprehensive, democratically minded reform of the intelligence sector.

“Since its origin, the Intelligence Secretariat has been linked to military power. In fact, the agency strengthened with each military dictatorship,” sociologist and National Scientific and Technical Research Council (Conicet) researcher Paula Canelo told the Herald.

It was Juan Domingo Perón who created the relatively small State Intelligence Coordination (CIDE), but dictators Pedro Aramburu — head of the “Revolución Libertadora,” the military government that overthrew Perón in 1955 — and Juan Carlos Onganía expanded its objectives and personnel, renaming it the State Intelligence Secretariat (creating the now-famous acronym SIDE), a structure that lasted until 2001.

Canelo, one of the country’s foremost experts on military issues, said the turning point was the 1976 coup d’état, after which the spy agency became one of the major limbs of the repressive regime led by Jorge Rafael Videla.

When democracy returned to the country and Raúl Alfonsín took office in 1983 there was an authoritarian character to much of the intelligence arm of the government.

Under Alfonsín, the SIDE remained one of the few areas that was granted a confidential budget, able to spend money at will without oversight, Canelo recalled. The intelligence agent Raúl Guglielminetti, for instance, was even part of the presidential security detail.

“Starting in 1984, the government tried to purge the SIDE, sweeping aside high-ranking officials from the secretariat, because it knows the intelligence agency is one of the offices still dominated by the Armed Forces.”

Their response was almost immediate.

“The level of political dispute, attacks and internal upheaval was very acute. It was quite clear that Alfonsin’s effort to purge the agency had resulted in a dramatic increase of the so-called ‘unemployed workforce’ of former spies,” the expert added. “This is one of the keys as to why governments would not dare to implement reforms of the intelligence system.”

Too many powerful people without jobs.

An incomplete ‘basic consensus’

The intelligence system during the conservative government of Peronist leader Carlos Menem was further damaged by the 1994 bombing of the AMIA Jewish community centre as the SIDE played a major role in the cover-up of the case, said Paula Litvachky, director of the justice and security area of the CELS human rights organization.

Former car dealer Carlos Telleldín was illegally paid US$400,000 by former federal judge Juan José Galeano to provide a false statement to implicate Buenos Aires province policemen in the attack — money that came directly from the SIDE coffers.

“In the AMIA case this was pretty clear, when we note the relationship between special prosecutor Alberto Nisman and some areas of the Intelligence Secretariat. The very Judge (Rodolfo) Canicoba Corral talked about these ties,” Litvachky added.

But before purging the SIDE, democratic governments faced another titanic task: creating a single, national intelligence system, because “the partial reforms that took place during these years were the result of immediate political needs,” Canelo said.

The National Defence Law was approved in 1988, following the Carapintada Army mutiny led by Aldo Rico. The Domestic Security Law came next, approved in 1991, in the midst of the attack on the La Tablada barracks. And then there was the National Intelligence Law that had been quickly approved in November 2001 during the administration of Fernando De la Rúa — and was widely seen as a direct regulatory response to the September 11 terrorist attacks.

According to the Conicet expert, one of the greatest achievements of that legislation — which transformed the former SIDE into the Intelligence Secretariat, or SI — was preventing the military from taking part in domestic security affairs. Other than that, it failed, stopping short of the most important task.

“It was a national intelligence system that was based on a basic consensus. But it was not thought of as the legal framework for democratic governance of intelligence.”

Association for Civil Rights (ADC) Access to Information Director Ramiro Álvarez Ugarte agreed with Canelo’s main premise.

“It was a good law, and it meant a step forward because it explicitly forbid anti-democratic practices such as domestic espionage,” Álvarez Ugarte told the Herald.

However, he said, one of the problems with the law is that it concentrates the capacity to wiretap private communications inside the Judicial Observations Office (DOC), referring a department working for the courts best known as the “Ojota.” (Fernández de Kirchner called for the dissolution of this department last night as part of her broad intelligence overhaul).

“This concentration means that no security force is — theoretically — able to intercept private communications and that any judge who wants wants to authorize a wire-tap must do it through the Intelligence Secretariat, an organism that is controlled by the Executive Branch.”

Small problem, big problem

The ADC expert brought up the issue of the internal intelligence rift, that not only includes veteran spy Antonio “Jaime” Stiusso, a high-ranking intelligence official who has outlasted all the administrations since the early 1970s — including 12 years of Kirchnerite governments.

This battle also involves Army Chief César Milani, a former head of military intelligence, who’s reportedly more trusted by the president than the SI itself. It may also explain the intelligence shake-up of last December, when SI’s chief Héctor Icazuriaga and his number two, Francisco Larcher lost their positions.

“In our last reports we talked about cases of abuse involving former SI agents that have become part of a network of self-employed spies, as well as (cases of abuse) by Border Guards and the Federal Police,” Álvarez Ugarte said.

The problem goes beyond the SI and also includes security forces and the Armed Forces, he concluded.

In that sense, Canelo says it’s necessary to distinguish between two problems.

“One thing is to clean up the mess, to conduct a sweeping purge (of the agency). But there’s another level that involves creating a democratic national intelligence system.”

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