El Mundial ya se palpita en las publicidades y hay polémica

por Federico Poore
Revista Noticias, 12-05-2018

El flojo presente de la selección no aplacará el fervor mundialista que se vivirá en la Argentina a medida que se acerca Rusia 2018. Las principales empresas del país lo saben. También las agencias de publicidad, que por estos días terminan de darles los últimos toques a sus campañas con la firme convicción de que trabajar la comunicación de una marca para la Copa del Mundo es mucho más que inventar un cantito o filmar hinchas envueltos en banderas. NOTICIAS consultó a tres de las agencias más premiadas durante 2017 para que cuenten cómo se preparan para crear durante el Mundial.

“La época de mundiales es un buen momento para la agencia porque es un momento lleno de oportunidades”, dice Fernando Sarni, CEO de Mercado McCann, y agrega: “El tema fútbol, en particular, nos apasiona y nos sale más naturalmente que otras cosas”.

Agencia del año en el Lápiz de Platino y mejor agencia argentina en el Ojo de Iberoamérica, Mercado McCann trabaja para numerosas marcas vinculadas a la copa, incluyendo Coca-Cola, Frávega y TyC Sports. El CEO de McCann cuenta que si bien la temática nunca deja de ser el Mundial en sí, cada marca tiene que buscar su tono y su personalidad: “En el caso de TyC Sports, por ejemplo, tratamos de trabajarlo de la manera más argentina posible, porque tiene una propuesta que invita a mostrar el sentimiento argentino más allá del evento global. Es muy importante encontrarle ese lado localista”.

Semanas antes de Brasil 2014, Mercado se anotó un poroto al lograr que el papa Francisco arengara a la albiceleste con un aviso, ‘Jogo bendito’, que editaba las palabras de Jorge Bergoglio de la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro (y su recordada frase “hagan lío”) para convertirlas en un guiño al 10 de la selección. Al cierre de esta edición, TyC Sports estrenó ‘Putin’, una pieza basada en el arquetipo de argentino machista, que no fue bien recibida en las redes sociales.

Daniel Minaker y Sebastián Tarazaga, directores creativos ejecutivos de Wunderman, sostienen que el Mundial afecta incluso a las marcas sin una estrategia comunicacional vinculada al evento. El fenómeno obliga no sólo a adelantar o retrasar campañas sino además a sumar métodos de trabajo.

En Wunderman aceleraron los procesos, incorporamos un intercambio más directo con nuestros clientes y sumamos nuevos equipos de trabajo mixtos, con perfiles eclécticos, cuentan los creativos. La Copa del Mundo, anticipan, será el escenario para trabajar con estas nuevas dinámicas para algunos de sus clientes. Hace tiempo que las agencias de publicidad comenzaron a cuestionar la división entre formatos tradicionales y digitales y Wunderman, reconocida por ser una agencia de marketing relacional, no quiere quedarse atrás: por eso, uno de los ejes de las agencias para Rusia 2018 será el mix entre creatividad, data y tecnología. El objetivo es escuchar al mercado a través de los datos, una apuesta clave ahora que las redes sociales permiten medir el impacto de las acciones en tiempo real.

Dentro de las campañas, importará el minuto a minuto. Las marcas que estén escuchando y conversando tendrán más agilidad para responder con creatividad y hacer de eso una oportunidad de contacto con la gente, aseguran Minaker y Tarazaga.

Joaquín Cubría, vicepresidente de DAVID Buenos Aires, menciona las dificultades de diferenciarse cuando suena el silbato: “No es fácil trabajar en este contexto. Hay muchas marcas hablando de lo mismo y pocas desde un lugar que realmente les pertenece. Esa es la clave: ¿qué une a esta marca con el Mundial además del sponsoreo que pudo haber comprado? Si la respuesta es genuina, estás un paso adelante del resto.”

En DAVID Buenos Aires, del holding WPP, saben de lo que hablan: el año pasado metieron un gol de media cancha con la promoción de Noblex, sponsor de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). “La promo eliminatorias devolvía el dinero de las Smart TV HD 4K si la Argentina se quedaba fuera”, recuerda Cubría. El personaje de #ElGerenteDeNoblex cobró vida propia en Twitter, entre ironías y memes, y convirtió a la marca en tema de conversación nacional. Ahora la agencia trabaja en la continuidad de esa campaña.

Otra de David y Goliat

por Federico Poore
Information Technology, marzo 2018

Una empresa de telecomunicaciones argentina que se gestó en París, se fondeó en Nueva York y nació en Buenos Aires. Un underdog que de la mano de sus tres socios fundadores se animó a competir contra empresas monopólicas en el corazón de las principales ciudades de Argentina. Una compañía pionera en el uso del protocolo de voz sobre IP para telefonía con una espalda financiera que le permitió sobrevivir una brutal crisis económica y seguir en camino mientras decenas de telcos se fundían. Esta es la historia de iPlan, una empresa de telefonía y datos, o datos y telefonía, que fue sumando servicios hasta convertirse en un referente en Internet de alta velocidad en el ámbito corporativo y, desde hace poco, el residencial.

De París a BA, con escala en NY

Pablo Saubidet y Diego Nofal tenían 35 y 28 años, respectivamente, cuando decidieron que era hora de abandonar Fibertel. Su historia juntos se remontaba a los orígenes de la empresa –Saubidet como gerente general y Nofal como director de operaciones– pero el ingreso de Telefónica en la estructura accionaria de la compañía, a fines de 1997, los terminó por convencer de que el futuro inmediato solo traería proyectos “pisados” y menos libertad.

El plan que empezaron a imaginar junto al norteamericano George Stewart llevaba un nombre esclarecedor: “Independence Day”. Saubidet era, según la descripción de colegas y allegados, un líder nato que se complementaba a la perfección con el know-how técnico de Nofal, un “nerd” fuera de liga que además de ser un obsesionado por las redes tenía sólido conocimiento del negocio. El perfil de Stewart, el tercer fundador, no era menos excepcional: había llegado a la Argentina como gerente general de Cablevisión tras desarrollar negocios de telecomunicaciones en Estados Unidos y el Reino Unido y de ejercer, durante varias décadas, como pastor presbiteriano.

Claro que de la idea a la concreción a veces hace falta suerte, un milagro o, como en este caso, un “ángel guardián”. Ese fue el rol de Bill Pearson, un ex Fibertel que había conseguido la financiación para su propio proyecto telco en Europa. Pearson se enteró del proyecto una tarde de mediados de 1998 mientras tomaba una cerveza con Saubidet frente a la plaza de la Bastilla. “El mayor mérito de Bill fue que en el medio del quilombo de su propia start-up nos ayudó a nosotros a armar nuestro modelo de negocios. Lo fuimos a visitar a Francia, entramos a la sala de reuniones y nos dejó su business plan arriba la mesa y dijo ‘vuelvo en un rato’. Así fue que nos inspiramos libremente”, bromea Saubidet.

El 30 de abril de 1999, Saubidet y Nofal viajaron a Nueva York para reunirse con potenciales inversores. Resultó ser el roadshow más corto de la historia. Su primera presentación, frente a integrantes del fondo Madison Deaborn Capital Partners, duró tres horas. Lo que buscaban los argentinos era claro: brindar servicios convergentes de telefonía, datos y acceso a Internet de banda ancha a través de una red propia de fibra óptica, inicialmente en Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba. Las expectativas de fondeo eran de sesenta millones de dólares. Los inversores les pidieron si podían salir de la sala unos minutos. Al rato los llamaron y les dijeron que sí.

De regreso a Buenos Aires, hubo que poner manos a la obra. “Al principio éramos solo ellos tres y yo”, dice Candela Gómez, la primera recepcionista de iPlan, sobre aquel debut en las oficinas en Salguero al 2700. “Hubo un tiempo en el que no llamaba nadie.” Tampoco fue fácil la búsqueda de talentos. Los fundadores comenzaron probando con headhunters, pero –salvo alguna excepción– la experiencia fue un completo desastre. Hubo un cambio de estrategia y se buscó contactar a amigos y relaciones previas para confiar en sus recomendaciones calificadas. En muchos casos los sugeridos estaban bien ubicados laboralmente y hubo que convencerlos o seducirlos para que se sumaran.

Derecho de piso

Armado el equipo, el próximo desafío fue hacerse un nombre. Fernando Devesa, por entonces director comercial, recuerda las dificultades de aquel equipo de ventas. “Sufrimos todos con las primeras visitas a posibles clientes. Nos decían: ‘iPlan networks, lamentablemente ya disponemos de plan médico y no estamos evaluando cambiar la prepaga’”. Cuenta Devesa que el mercado recién empezó a conocerlos gracias a las camionetas ploteadas con el logo de la empresa y a un enorme cartel publicitario en avenida Lugones que contrataron luego de pasar por la zona. “Ahí fue cuando los ejecutivos de cuentas dejaron de confundirnos con vendedores de comida para perros”, rememora, en referencia a la marca Proplan.

La empresa de pagos móviles Sondeos, que compartía ese mismo edificio en el barrio de Palermo, se convirtió en uno de los primeros clientes. “Un día, un ejecutivo de cuentas de iPlan me tocó la puerta para comentarme los servicios que ofrecían,” cuenta Diego Páez, presidente de Sondeos. “El primer servicio que les compramos fue Internet de 1 MB”, recuerda.

Nofal agrega que las velocidades que ofrecieron desde el principio eran tan buenas que tuvieron que ponerle un “embudo” a la conexión para ajustarse al mercado, que por aquellos  años ofrecían conexiones típicas de 64 o 128 kbps: “Nuestra oferta era muy ganadora en términos tecnológicos. Usando el mínimo de nuestras capacidades ya éramos mucho mejor que los demás. Y eso se esparció muy rápido con el boca a boca”. En los servicios de telefonía local, se destacaba la apuesta al protocolo IP, “una decisión que hoy no asombraría a nadie, pero que requirió mucho análisis y coraje para el momento en que fue tomada”, recuerda Armando Silberman, presidente de la compañía entre 2000 y 2008.

La gran clave detrás del despegue de iPlan fue haber hecho foco en un sector de mercado especialmente mal atendido como las pymes. El 8 de noviembre de 2000, el gobierno de Fernando De la Rúa desreguló el mercado de la telefonía, y mientras un puñado de grandes compañías comenzaron a matarse por las grandes cuentas o el mercado residencial, iPlan encontraba en el sector de pequeñas y medianas empresas un contexto mucho menos estresante.

“Me acuerdo que en aquel momento el principal cliente de Telefónica era American Express. Sabíamos que si le hacíamos una oferta la ganábamos. Pero le íbamos a estar mojando la oreja al elefante... y ahí, agarrate”, dice Saubidet. Lo que se acordó, entonces, fue “ir por debajo del radar, sin joder fuertemente a nadie” hasta consolidar una posición nada desdeñable en el mercado de la telefonía.

Para Nofal, la relación con los incumbentes fue “correcta”. Saubidet considera que hubo rispideces, “pero nos podrían haber hecho la vida imposible y no lo hicieron”. Ambos destacan las buenas relaciones personales que construyeron con ejecutivos y técnicos de las empresas rivales. “Es lo que nos permitió poder llamar a alguien de Telecom y decirle ‘che, se me está cayendo una línea’, o consultarlos por temas de ruteo”, dice el más joven del dúo.

Franco Cecchini, hoy director de operaciones de iPlan, critica en retrospectiva las actitudes “pedantes, soberbias y acartonadas” de las grandes telcos mundiales que en aquel entonces ingresaban al mercado argentino. “Siempre nos trataron como clientes, tiraban sobre la mesa sus rutilantes nombres, números y éxitos importados de otros lugares del planeta, mostrando sus caros trajes y un ejército de recursos humanos para atender lo que sería el inicio de un negocio descomunal”. Ninguna de estas empresas, dice, cayó en la cuenta de que aquello ocurría en un país sin un mercado capaz de fagocitar esa impresionante cantidad y calidad de servicios. La mayoría se terminó retirando.

“Desde el sector mayorista que me tocó liderar escuchamos todo tipo de proyectos, desde los más serios hasta los más delirantes. No le hicimos asco a nada, nos juntamos con linyeras provistos de licencias de telecomunicaciones, inversores, gente vinculada al poder y payasos vestidos de consultores y entrepreneurs”, recuerda Cecchini. “Supimos escuchar y colar los fideos, el agua pasó y nos quedamos con un segmento importante del mercado al que inicialmente no habíamos apuntado. Arrancamos en pole position, con un Fiat Uno sin levantacristales y con la suegra en el asiento de atrás.”

Eran momentos de expansión. Saubidet y Nofal se mudaron al piso 12 del Catalinas Plaza en el barrio de Retiro. Desde las ventanas de sus oficinas podían ver los edificios corporativos de Telefónica y Telecom.

La cancha inclinada

La construcción de la red de ductos había comenzado el 9 de febrero de 2000 en avenida Córdoba, entre Reconquista y San Martín. En la etapa inicial se desplegaron 20 kilómetros de fibra óptica en el microcentro. Más adelante, la empresa sumó otros 40 kilómetros a su red y comenzó sus planes para desembarcar en Rosario y Córdoba.

Las reglas impuestas por la Ciudad fueron la primera señal de que estaban jugando en desventaja. En junio de 2001, el gobierno porteño le exigió a la empresa el pago de una “Tasa de Estudio y Revisión de Obra” por la construcción de su red a pesar de que la Ley de Telecomunicaciones prohibía gravar por este concepto a empresas de servicios públicos. La discriminación era clara: el gobierno de la Ciudad solo consideraba a Telefónica y Telecom en esa categoría, a pesar de que iPlan contaba con una licencia otorgada por la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC). Otras empresas como Comsat, AT&T y Movicom se dieron por vencidas y terminaron pagando la tasa, pero iPlan fue a juicio y ganó. Luego consiguió otros permisos locales, pero siempre en el marco de una batalla desigual.

“La cancha está muy inclinada”, dice Nofal y señala una ventana que da a la calle Los Patos, en Parque Patricios. “Si ves hacia afuera vas a ver una serie de cables que pasan. Esa es nuestra competencia. Soterrar los cables, como hacemos nosotros, sale veinticinco veces más.” Una vez más, David contra Goliat.

Tampoco fue fácil desembarcar en Córdoba. “Alertados sobre las posibles dificultades, se buscó una llave que facilitara el acceso a los trámites”, se explica en el libro La creación, un documento interno que detalla los primeros cinco años de la empresa. Esta llave fue “un ex secretario de Comunicaciones que era intendente de la ciudad”, ni más ni menos que Germán Kammerath, que ya había sido acusado por la distribución discrecional de las licencias LMDS. Fiel al estilo menemista del ex funcionario, el trámite en el municipio para que iPlan pudiera operar “estuvo plagado de interferencias y pedidos de documentación uno a uno, lo que estiraba los tiempos en forma alarmante”, a tal punto de que la compañía pensó en abandonar el proyecto mediterráneo. Pero el tema cordobés se resolvió y la construcción de los principales puntos de la red en todas las ciudades se completó en menos de dos años. A partir de entonces, las obras se redujeron a drops determinados: meras extensiones hacia manzanas o clientes determinados.

Soldado que huye...

Mientras se completaba el despliegue de la red, el país quedó sumido en la crisis económica más importante de su historia. Paradójicamente, iPlan quedó a salvo de la debacle generalizada. “Nuestro estado financiero era, literalmente, de disolución societaria. Pero pasaba algo muy raro. Vos veías el balance de la empresa y te ponías a llorar. Sin embargo, desde el punto de vista operativo y comercial todo andaba bien. ¡El 2002 fue un año en donde no parábamos de vender!” dice Saubidet, y explica: “Claro: ya habíamos desplegado la red antes de la devaluación. Y eso nos favoreció, ya que por la propia tipología de la red, conectar un cliente más no era tan caro para nosotros. Mientras tanto, Telefónica y Telecom sacaban todos sus equipos de la calle porque les costaba más vender que no hacerlo. Estábamos solos en el mercado, y vendimos un montón.”

Si bien su producto estrella era el bundle de telefonía e internet, iPlan no se privó de desarrollar negocios laterales, como el de los locutorios. La joven empresa ofrecía menores costos, contratos más flexibles y un mejor servicio, pero en el libro que celebra los primeros cinco años de la empresa recuerdan que el producto “nació con retardo y sin la maduración necesaria”, con algunos tarifadores que no funcionaban correctamente. Acaso una muestra de que en los inicios, más allá del rumbo claramente expansivo de la start-up, también hubo derrotas o dead ends.

Uno de ellos fue la larga distancia. Originalmente se buscó ofrecer servicios de larga distancia mediante una conexión de fibra óptica que pretendía unir La Plata, Buenos Aires, Rosario y Córdoba. Sin embargo, a poco de empezar asomó un horizonte de competencia feroz: a las redes existentes de Telecom y Telefónica se le agregaban enlaces ópticos de Movicom, una red de Impsat y proyectos similares de AT&T y de Silica Networks. iPlan salió rápidamente de ese negocio.

Otra batida en retirada tuvo lugar en Brasil. A mediados de 2000, iPlan abrió una pequeña oficina en San Pablo, mascarón de proa de lo que, se esperaba, sería la expansión a seis ciudades cariocas y a México: una inversión de cientos de millones de dólares. El proyecto fue abortado menos de un año después ya que los inversores no querían arriesgar nuevas inversiones en la región. “Nos dio pena pero nos permitió sobrevivir”, resume Saubidet. Nofal le encontró el lado positivo al asunto. “No tener que ir más a ese aeropuerto insoportable de Guarulhos fue una alegría enorme. Estaba a punto de suicidarme”, dice entre risas.

En 2001 los sacudió, también, la muerte de George Stewart, el tercer fundador. Pero había que seguir adelante, y en aquel fatídico diciembre comenzó la mudanza al edificio de Reconquista 865, que tenía una particularidad: las reuniones se hacían en una mesa de plástico, símbolo del modelo de trabajo austero de la compañía. Lo técnico, en cambio, era impecable. “Cisco había invertido y tenían un nodo con todos los equipos. Parecía algo de la NASA”, cuenta Candela Gómez. En palabras de Saubidet, el “idilio fogoso del start-up” se había convertido en un matrimonio con todas las de la ley.

Muda de piel

Con el correr de los años, aquello que había comenzado como un negocio de servicios de telecomunicaciones para pymes y otros operadores pronto fue sumando servicios de IT y cloud. Un rol central en esta expansión fue la construcción de Ringo DCI, un datacenter con servicios de housing y virtualización nombrada así por Ringo Bonavena, una mole de 3300 metros cuadrados que demandó un año y medio de obras. En paralelo, la empresa buscó ampliar la escala de clientes, con el objetivo de convertirse en proveedores de empresas cada vez más grandes, y desembarcó en el mercado residencial con iPlan Liv.

Acompañando estos últimos movimientos, la empresa cerró acuerdos con Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud para comercializar sus servicios de nube. “Ya no somos un proveedor de telecomunicaciones sino de tecnología”, dice Damián Maldini, actual gerente general de iPlan. “Antes brindábamos enlaces y ahora conectividad, almacenamiento, procesamiento y el know-how para administrar todo eso”. Un dato saliente de este nuevo escenario: en 2017, el 35 por ciento de la facturación provino por servicios de valor agregado. Fue, además, el año de mayores ventas de la historia de la compañía.

¿Cuál es el secreto? Saubidet dice que la empresa siempre mostró un buen mix de continuidad y cambio. “Los modelos de negocios siempre fueron sumando capas y nunca hubo disrupciones. No paramos de hacer cambios y de incorporar cosas, pero a un ritmo que nos permitió estar en reforma permanente, en permanente muda de piel”, explica.

José Luis Aiello, director del Segmento Empresas y Pymes de Telefónica, ensaya una caracterización elegante pero elogiosa de su rival. “iPlan es un actor interesante, que supo ganarse un espacio en las zonas donde tiene presencia. Nosotros valoramos que, junto a otros proveedores, contribuyen a generar mayores posibilidades de elección para los clientes y, en definitiva, a dinamizar el sector de las TICs”, sostiene.

Diego Páez, de Sondeos, cree que la empresa fue agresiva con los precios pero destaca, sobre todo, que sus dueños se esforzaron por dar un servicio de calidad. “No me refiero solo a la calidad de la conexión en sí sino a todo el espectro: la preventa, la venta, el soporte. El diferencial de iPlan sigue siendo ese. Pensá que a veces le escribo a Telecom o Telefónica y están dos meses para pasarme un presupuesto. iPlan me pasa uno en menos de dos semanas”, dice.

En los últimos meses, la empresa aceleró su plan de inversiones y puso un ojo en la telefonía móvil, mercado que todavía les está vedado (ver aparte). Veintidós años después de haber creado Fibertel desde cero, Saubidet y Nofal siguen juntos. Juran y perjuran que en todo ese tiempo jamás discutieron o se pelearon. “En cierta forma, iPlan sigue siendo como un start-up”, concluyen.


La relación con el gobierno de Macri
La entrevista con Pablo Saubidet y Daniel Nofal tiene lugar en la sala de reuniones del primer piso de Ringo DCI, un datacenter del tipo tier 3 con servicios de housing y virtualización que iplan instaló en Parque Patricios. En una charla regada con agua y Coca-Cola sin azúcar, los fundadores de iplan analizan la “ansiedad desmedida” por mayores inversiones y ambigüedad de un gobierno pro-mercado que, para decepción de muchos, parece preferir menos competencia en el mercado telco.

En septiembre de 2016 se juntaron con Macri y anunciaron una inversión de 1.000 millones de pesos. ¿Cuál fue la respuesta del gobierno?
P.S.: La recepción fue muy buena, creo que somos uno de los pocos casos de empresas que acompañaron al gobierno en sus anuncios de inversión real. En este contexto donde se habla de inversión extranjera los primeros que tenemos que dar el ejemplo somos nosotros, los locales, y en eso estamos. Venimos invirtiendo hace 20 años.
D.N.: Y ojo que cada vez que uno instala, también invierte. Por ejemplo, 1.500 dólares en un cliente. De a poquito, uno lo va recuperando. Lo que uno tiene que entender es que eso es infraestructura de telecomunicaciones de la ciudad. Está bien, es de iplan, pero es de la ciudad, porque si iplan un día se funde, eso le queda a la ciudad.
P.S.: Estamos convencidos de que una de las grandes oportunidades de desarrollo de Argentina es convertirse en la capital de las industrias del conocimiento de América Latina. Pero para eso necesita sí o sí dos cosas: una política educativa que alimente al principal activo, que es el capital humano, y una conectividad excelente. No existe ningún lugar del mundo desarrollado que no tenga un alto nivel de conectividad, y la Argentina tiene un nivel de conectividad malo, tanto a nivel fijo como móvil. Nosotros lo que estamos haciendo, a nivel fijo, es invirtiendo para lograr una mejor distribución la fibra óptica.
D.N.: Y a nivel móvil también. De hecho, toda antena de 4G o 5G está conectada a fibra.
P.S.: La otra pata es el negocio móvil. Hace rato que venimos pidiendo participar. Hace rato que venimos pidiendo que nos habiliten el acceso a licencias y frecuencias y hacer, en definitiva, lo mismo que hicimos en el negocio de conectividad de empresas hace veinte años y lo mismo que estamos haciendo ahora en el negocio residencial de Internet: ofrecer una propuesta muchísimo mejor de la que hay ahora.

¿Están teniendo reuniones con Enacom? ¿Cómo vienen esas conversaciones?
P.S.: Tuvimos muchas conversaciones, pero el tema no avanza como queremos que avance.

¿Cuál es el argumento del gobierno para no otorgarles una licencia? 
P.S.: No hay un argumento...
D.N.: No es que haya un argumento en contra, sino que no hay una resolución a favor. Va con lentitud. De hecho ahora quedó una frecuencia libre por las distintas fusiones que se aprobaron y existe una charla sobre qué hacer con esa frecuencia. Hay una idea que circula sobre entregársela a cooperativas y pymes. Nosotros presentamos un plan junto a otras cámaras diciendo ‘denos la frecuencia y nosotros vamos a compartirla y generar un operador nuevo’.
P.S.: Por ahora vemos que esto no resulta, y seguimos intentando. Obviamente son temas sensibles desde el punto de vista económico y político, pero estamos esperando activamente, trabajando para lograrlo, y esperando completar esta pata.
D.N.: Y también estamos explorando opciones a nivel tecnológico. La frecuencia del LMDS, por ejemplo... Poner en uso frecuencias que originalmente no eran para esto y empezar a usarlas para este tipo de comunicaciones.

Uno podría contraponer esta falta de competencia en el rubro con la promesa del gobierno de Macri de traer mayor competencia. ¿Ustedes ven mayor competencia en el mercado de las telecomunicaciones?
D.N.: (Piensa) En un nivel más general, cuando un gobierno no es pro-negocios le baja el valor a las empresas. Cuando se imponen ciertas medidas como no dejar repatriar dividendos, no dejar comprar dólares y otras cosas así, drásticas, las empresas bajan de valor. Y por múltiplos. La misma empresa, haciendo lo mismo, puede pasar a valer un tercio, un cuarto. Y eso desincentiva todo. Si me pongo a hacer una empresa nueva pero va a valer un tercio, me voy a Perú a hacerla. En ese sentido, hay mucho más movimiento y mucho más interés en Argentina desde el cambio de gobierno.

Pero en el caso puntual de telecomunicaciones...
P.S.: En el caso puntual de las telecomunicaciones no solo no hay más competencia sino que hay menos, a partir de la fusión de Cablevisión y Telecom.

Otro impulso por el lado del gobierno tiene que ver con el emprendedorismo: a simple vista se ve que hay más workshops, charlas... ¿Hay algo más concreto que ustedes vean que esté contribuyendo a generar un clima de negocios pro-emprendedor?
D.N.: Es lo que decía antes: los fondos de inversión extranjeros habían terminado por borrar a Argentina del mapa. Hasta hace poco tenían bloqueado el +54 de la central telefónica, no sea cosa que llamen por error acá y terminen invirtiendo. Y eso ahora está abierto: hay llamados reales de inversores que preguntan a dónde pueden invertir en Argentina. Ese interés estaba muerto. Es una cuestión más de comunicación que de fondo: porque los fundamentals de Argentina, para invertir, no han cambiado enormemente. Pero pararse abrazado a (Nicolás) Maduro, sacándose fotos, para cierto tipo de inversores, era insecticida. La comunicación del gobierno anterior era muy mala. La Argentina no cambió enormemente, son pequeñas cosas las que cambiaron.
P.S.: No es una buena noticia que hayan cerrado el Ministerio de Comunicaciones. Si realmente se pensara a la Argentina como el centro de la innovación tecnológica, no es un buen mensaje haber hecho un downgrade administrativo como se hizo al pasar de un ministerio a una secretaría. Este tipo de cosas habría que revisarlas.
D.N.: También esto de bajarle el presupuesto a Ciencia y Técnica... Son cosas que no son positivas.
P.S.: Claramente el interés de inversores extranjeros aumentó, pero es imposible que el cambio se dé de un día para el otro. En ese sentido hubo una ansiedad desmedida. Los inversores son como pajaritos que se van acercando de a poquito porque tienen miedo. Pero diría que ya más de una categoría de inversores está interesándose en la Argentina, no solo los buitres. Va mejorando la escala zoológica (risas).


Vidal hedges bets in bid to tackle gambling in BA province

por Federico Poore
Buenos Aires Times, 17-03-2018

Mar del Plata, the country’s bestknown seaside city, has it all: beaches, sweeping coastlines, churros, its own film festival… and seven gaming halls.

No printing mistake here. There are four bingo halls and three casinos that stay open well past the summer tourist season, drawing in thousands of the city’s 700,000 inhabitants, with the inevitable result that more than a fair few become addicted to gambling.

One thing is clear: the number of gambling options on offer in Buenos Aires province is completely out of control. At the beginning of 2018, the country’s largest province had 46 bingo halls and 12 casinos, most of them located in coastal towns and the poorest areas of Greater Buenos Aires. The district has a whopping 22,400 slot machines — that’s twice the number than in the entirety of Chile.

Since taking office in late 2015, Buenos Aires province Governor María Eugenia Vidal, of the ruling Cambiemos (Let’s Change) coalition, has vowed to tackle this issue.

“Not a single new gaming hall” was her motto, and soon after she began leading the nation’s largest and most populous province (after some initial doubts) she thwarted an attempt to set up a new bingo hall in Puente La Noria, a key intersection of the workingclass districts of Lomas de Zamora and La Matanza.

Now she’s moved on to phase two of her plan. On January 10, Vidal announced her decision to close down one private bingo hall and three state-run casinos.

“Gambling has become a problem in the province. It has grown relentlessly for too long,” she announced at a press conference in the provincial capital of La Plata. “Many political leaders knew about it but couldn’t – or wouldn’t – stop its growth.”

However, that same day, she announced a call for tender to run 3,300 slot machines in seven casinos, a move that some in the opposition saw as at odds with her “anti-gambling crusade.”

Vidal’s strategy is to close down “problematic” gambling facilities as soon as their licence expires, since closing them down earlier could lead to legal and financial trouble, since companies could claim fair compensation. This has forced the governor to move very slowly, as some of the business licences awarded to bingo halls under the administration of Daniel Scioli (2007-2015) are valid until 2027.

The ruling party’s attempts to bring some order to the chaotic lottery system inherited from the previous government included a judicial battle that’s shaping up in Buenos Aires City courts, a bid to collect four billion pesos of unpaid gross income taxes from gaming czar Cristóbal López, the owner of the Puerto Madero casino and the gaming halls at Hipódromo de Palermo.

Leading this battle is lawyer Fabián Rodríguez Simón, one of Macri’s operators within the judicial system. Curiously enough, the other major judicial operator who is known to be a friend of the president is Boca Juniors club president Daniel Angelici — a long-time owner of bingo halls and a living proof of Cambiemos’ ambivalent relationship with the gambling world.

In December, López (a powerful businessman, especially during the Kirchnerite administrations) was arrested on a separate tax evasion case.

WHO’S GONNA RIDE YOUR WILD HORSES
Last month, Vidal doubled down (no pun intended) and announced the province would nix existing subsidies for racetracks, starting this year with a 25-percent decrease in the amount of state funds used to finance the activity.

“This year they should be receiving 1.3 billion pesos, but instead they will get 1.05 billion,” Matías Lanusse, the head of the IPLyC local lottery institute, told the Times, in an interview. “Our goal is to reduce the availability of gambling.”

Concretely, the province will start by cutting racecourse subsidies to the minimum set by law. Later, Governor Vidal will send a bill to the BA provincial Legislature to reduce subsidies to zero, at some point yet to be defined in the future. The current recipients of those funds are racecourses located in San Isidro, La Plata and Tandil.

Racehorse owners are not happy. Hours after the initial announcement, they claimed that as many as 70,000 jobs were being put at risk (the provincial government says the real number is actually half of that, based on estimations by local horse breeders).

“No measure affecting the horse-racing industry should be taken before reaching an agreement with us,” said horse owners, breeders, racecourse owners and union leaders who vowed to join forces in order to “resist” the move.

Sources inside the provincial government say they want to force the people behind the horseracing business to find other “genuine sources of income” to replace the decreasing subsidies. For instance, they would allow a lottery ticket linked to horse-racing, called “Pingazo,” to be sold in lottery agencies across the province or to let racecourses sell the TV rights to their races to other countries such as Chile or France — money that would then flow directly to racecourses (the lottery institute intends to oversee the whole process so no third paries get a stake that would hit earnings.).

But as is typical of the gamling industry, not everything can be taken at face value. Top officials inside the IPLyC have also suggested that “shady dealings” were taking place during the administration of Melitón López, a man linked to Angelici who served as Vidal’s first IPLyC president, suggesting practices of illegal betting at the Hipódromo de la Plata, a venue that holds 15,000 people, may have taken place.

The officials failed to provide proof of their claims but insisted that these acts appear to have taken place with the acquiescence of racetrack owners. Officials also said they received bogus invoices from racecourses when they asked them for appropriate expense documentation to account for past subsidies.

“Now it’s time for the horse racing industry to clean up the house,” one official who asked to remain anonymous said.

“It’s a positive move,” said Walter Martello, the province’s Assistant Ombudsman and author of No va más, a book that deals with the explosion of gambling in the province during the Peronist governments of 1987-2015. “The revenues from the lottery and gambling tax should go to those less-off. Horse racing will have to adapt to the new scenario.”

BAD HABITS
Martello, however, also believes the Vidal administration could and should do more to tackle gambling addiction.

There are now gaming halls in 38 districts, but only of them have 10 Gambling Addiction Treatment Centres. This means that many addicts who are prepared to enter rehab have to travel hundreds of kilometres to treat their problems. The provincial government has refused to open new ones and instead has voiced its intention to adapt the scarcely funded Addiction Prevention Centres (CPA) to receive gambling addicts too.

Débora Blanca, a psychologist who specialises in gambling addiction, is opposed to the provincial government’s strategy, saying the ideal move would be to open more “specific treatment centres” instead of placing all addicts under the same bracket, sending them to the CPAs. It is hard enough for people with betting troubles to admit they have a problem, Blanca says, and in her experience many gambling addicts refuse to go to the same institutions as people with drug problems.

Then there is the question of specific funds. Martello told the Times that this year’s budget allocation for programmes fighting gambling addiction in the province is just 6.34 million pesos (some US$305,000). While that’s a rise on last year’s figure of 6.2 million pesos, clearly the budget has failed to keep pace with inflation.

“There should be more efforts and resources to this issue,” Martello said.

As the discussion on gambling heats up, the Vidal government has at least fulfilled its New-Year promise to close sites. Bingo Temperley in southern Greater Buenos Aires and three coastal casinos in Necochea, Mar de Ajó and Valeria del Mar have all been shuttered recently.

Mar del Plata, however, still has those seven gaming halls — the same number as Atlantic City.

Enlace

Entra en vigencia la reforma tributaria: pelearse por los cigarrillos

por Federico Poore
Revista Noticias, 03-03-2018

El Gobierno demoró hasta fin de febrero la entrada en vigencia de los nuevos impuestos a los cigarrillos, un tema que tiene a las tabacaleras echando humo. Este 1º de marzo, la reforma tributaria impulsada por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, finalmente alcanzó a estas empresas y los cigarrillos pasaron a tributar un 70% de gravámenes internos, con un aporte mínimo de 28 pesos por atado.

Esperablemente, la medida recibió críticas de British American Tobacco (BAT) y la norteamericana Massalin Particulares (filial de Philip Morris), las dos principales tabacaleras de la Argentina, aunque la empresa británica fue más allá y acusó directamente a su rival de beneficiarse del nuevo esquema. “Tal como lo demuestra un informe elaborado por EY, la reforma sancionada aumentará la concentración del mercado con un claro beneficio para Massalin Particulares”, sostiene Santiago Pezzati, director de asuntos legales de BAT. “Esto se debe a que el portafolio de esta empresa competidora tiene mayor peso en los segmentos de precios medios y altos”, agrega Pezzati.

La clave detrás de la pelea es que la medida alivia la carga fiscal a los cigarrillos de mayor precio y la aumenta la de aquellos de menor valor. Massalin acapara el 83% del mercado en las gamas media y alta (donde se destacan las marcas Marlboro y Philip Morris), mientras que BAT se impone en los sectores más bajos. “Es decir que se bajan los impuestos a los productos de tabaco más caros, mientras se aumenta excesivamente el que pagan las personas de menores ingresos”, dice Pezzati.

Desde Massalin intentan bajarle el tono a la rivalidad y niegan que la medida los beneficie. “La reforma tributaria es igual para las dos compañías. Tenemos productos en todos los segmentos y tenemos consumidores que eligen marcas de precio bajo”, argumentan. La multinacional norteamericana dice que con marcas como Chesterfield apuntan precisamente al segmento inferior y que por ende también se perjudicarán.

Más allá de los choques, ambas empresas sostienen que el principal resultado del nuevo escenario será un aumento del contrabando. Para el representante de BAT, “la medida sólo puede traer aparejada la suba del comercio ilegal, al que recurrirán las personas de menor poder adquisitivo”, algo que, según él, ya pasó en 2016, cuando tras un primer aumento impositivo a poco de asumir el poder Mauricio Macri , la venta por fuera del circuito legal pasó del 10,9% al 14,2%. “Además, la reforma impone un aumento de más del 100% en la carga impositiva para los cigarrillos y el tabaco para armar, que hoy son el único producto que tiene la compañía para contener el crecimiento del comercio ilegal”, critica el ejecutivo de BAT.

Un dato ilustra la dimensión del fenómeno: el año pasado se incautaron 21 millones de cigarrillos ilegales, que se comercializaban bajo marcas como Classic, Rodeo y Eight. Se sabe que el mercado informal crece en tiempos de crisis y la industria del tabaco, que en 2016 movió 82.000 millones de pesos, acusó el golpe.

Las cifras que manejan en las oficinas de Vicente López de Massalin muestran una caída del 12% en unidades vendidas tras el aumento anterior. Claro que para el Gobierno ese dato es positivo: en los fundamentos del proyecto de reforma tributaria, los representantes del oficialismo sostuvieron que el consumo de cigarrillos en Argentina permaneció “relativamente estable” en los últimos años y que cayó únicamente en 2016 “debido al incremento de los impuestos”. De allí la necesidad de continuar por esa senda y elevar nuevamente la carga tributaria. Como respuesta a la decisión del Gobierno, los precios de venta al público de las marcas de Massalin aumentaron a partir del 8 de enero pasado entre 5% y 6%. BAT, en otro intento por diferenciarse de su principal competidora, recién remarcó la mayor parte de sus productos el 1º de febrero e incluso dejó algunos sin variaciones.

Massalin cuenta con dos plantas de fabricación de cigarrillos: una en Merlo y la otra en Goya, provincia de Corrientes. Entre sus marcas también figuran Benson & Hedges, Parliament, Virgina Slims, L&M, Chesterfield, Particulares, la china Baisha, Imparciales y Freeport. BAT Argentina produce en Pilar. Entre sus principales marcas aparecen Dunhill, Lucky Strike, Pall Mall, Viceroy, Rothmans, Camel, Parisiennes, Gitanes, Gold Leaf, 43/70 y Winston.

Cooperativas. Compensando por otro lado, Jorge Alderete, gerente de negocios de la Cooperativa de Productores Tabacaleros de Salta (Coprotab), cree que la relación entre tributación y consumo no es tan clara ni directa. “Puede darse una baja en la recaudación. Puede que después se acomode. También puede que en algunos casos el productor se vea beneficiado”, sostiene Alderete.

Una de las medidas que acompañan la reforma es, precisamente, el establecimiento del llamado Fondo Especial del Tabaco en torno al 7% del precio de venta final del atado, algo que ayudará a reducir la incertidumbre de los productores cooperativos que dependen de este impuesto de emergencia. Alderete vive la novedad impositiva con otra intensidad ya que sólo el 5% de lo que produce Coprotab va al mercado argentino: la enorme mayoría va para Philip Morris International y otros mercados de exportación.

Publicidad restringida. ¿Qué sucede ahora que la presión tributaria sobre el tabaco en la Argentina no hace más que crecer mientras las leyes restringen cada vez más la publicidad y la venta de cigarrillos? “Utilizamos los distintos canales permitidos por la legislación vigente para dar a conocer nuestros productos”, es la respuesta formal que brindan en BAT.

Pero Sebastián Del Frari, director de responsabilidad social empresaria de la Cooperativa de Tabacaleros de Jujuy, otra entidad que comercializa prácticamente toda su producción fuera del país, comparte una estrategia más contundente. “Es cierto que hay mercados en donde la demanda bajó por mayores restricciones a la publicidad, pero hay otros donde el consumo crece año a año, como el caso de Asia o los países árabes”, dice Del Frari, y agrega: “En China, por ejemplo, cada vez más mujeres fuman y eso es un nuevo mercado”. Parece que en el rubro tabacalero, las mujeres también son el futuro.

¿Qué fue del distrito tecnológico, diez años después?

por Federico Poore
Information Technology, enero 2018

La sede del gobierno porteño de Parque Patricios, con su mezcla de hormigón armado y frente vidriado, acaso sea el símbolo por excelencia del Distrito Tecnológico: un área obrera con espíritu hi-tech. Fue precisamente el edificio proyectado por Norman Foster el lugar elegido por las autoridades porteñas para brindar por un 2018 “con más crecimiento”, ya que este año se cumplen 10 años desde la sanción de la ley que creó este centro de promoción y desarrollo IT en el sur de la Ciudad. Los buenos deseos tuvieron lugar en el cierre del ConecTIC, un encuentro de networking con charlas para referentes del mundo tecnológico que tuvo lugar en noviembre y en donde pequeñas y medianas empresas del distrito pudieron tener su mano a mano con representantes de los equipos de sistemas de Banco Itaú, Acindar, OSDE y Cervecería Quilmes.

Pero la cercanía de este aniversario redondo reflota algunas preguntas importantes. ¿Se radicaron suficientes empresas como para poder hablar de un distrito tecnológico a la escala de sus predecesores? ¿Qué beneficios reciben las empresas que deciden instalarse en el barrio, además de los impositivos? ¿Gana algo la Ciudad con esta movida?

Juntando masa crítica
El propósito declarado del polo tecnológico fue fomentar la industria de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) por medio de incentivos impositivos. La apuesta dio sus frutos y derivó en años de crecimiento sostenido:hoy, el distrito cuenta con 300 empresas que se instalaron en alguna de sus 200 hectáreas de extensión y accedieron a los beneficios previstos en la ley como la exención o diferimiento del pago a los Ingresos Brutos (del cinco al siete por ciento según el tamaño de la empresa) y el impuesto a los sellos. Tampoco pagan otros tributos locales como ABL o derechos de delineación y construcciones. “Ya están acá empresas como Despegar, Lagash, Tata, Atos, Exo y Deloitte”, explica a INFOTECHNOLOGY Juan Manuel Seco, director de Distritos Económicos de la Ciudad. “Ya tenemos 15 manzanas con movimiento todo el tiempo.Y si bien todas las  empresas de primera línea querían el corredor sobre la Avenida Caseros, esos terrenos ya no están más disponibles y hoy tenemos empresas grandes que están yendo a zonas más alejadas.”

Actualmente trabajan 13.000 personas en el distrito. El gobierno porteño los considera turistas diurnos: junto a la línea H del subte y el Metrobús Sur generan un movimiento más que interesante en un lugar en el que viven unas 40.000 personas, si se considera el área de Parque Patricios y Nueva Pompeya que abarca el polo. Para el funcionario, la consolidación del distrito derivó en el desembarco de otro tipo de empresas, de Havanna a Freddo, que de a poco están cambiando la fisonomía del barrio en lo que puede considerarse una “puesta en valor” de zonas del sur de la Ciudad, tradicionalmente menos atractivas para invertir. “Así lo atestiguan comerciantes y vecinos, que pasaron a tener necesidades ‘de primer mundo’. Antes los reclamos eran casi exclusivamente por seguridad. Ahora, porque no hay suficientes lamparitas en la cuadra”, dice.

No es poco lo que resigna la ciudad para lograr esta puesta en valor. En 2009 hicieron las cuentas y estimaron en US$ 200 millones lo que dejarán de lado. Al preguntarle por el esfuerzo financiero de la ciudad, desde el distrito son esquivos en dar con un número. “Es una cifra que va cambiando todo el tiempo. Entendemos que es un número importante pero que se repaga con el desarrollo de las empresas y el derrame que genera en todo el ecosistema." Tiene sentido: la inversión inicial estimada de las empresas hasta ahora es de US$ 324 millones. Pablo Saubidet, cofundador y presidente de iPlan, una empresa de telecomunicaciones local, llegó a fines de 2012 para inaugurar Ringo, promocionado como el Data Center más moderno de la región.“Los factores principales a la hora de decidir la radicación fueron el beneficio económico de las exenciones impositivas y la posibilidad de acceder a un precio accesible al terreno de gran tamaño que necesitábamos”, explica Saubidet.

Ubicado sobre la calle Los Patos, a cuatro cuadras del Centro Cívico porteño y a menos de 200 metros de la plaza de Parque Patricios, el Data Center es uno de los orgullos de la empresa, que tiene entre sus principales socios a Cisco, Microsoft y Google. “Lo cierto es que no nos hubiésemos mudado de no haber estado convencidos de que en el largo plazo se lograrían los objetivos buscados por el gobierno de la Ciudad para la zona”, rememora el presidente de iPlan. El empresario destaca la llegada del subte, pero también la inversión en luminarias,seguridad y la puesta en valor del parque,“que generaron cambios radicales en materia de acceso y transporte, seguridad y calidad de vida”.

El beneficio de pertenecer
¿Es posible que aún hoy la mayor parte de las empresas no se mude por pertenecer al hub sino por la cantidad de plata que se ahorran? "Efectivamente, los beneficios son un incentivo muy importante para radicarse en el distrito”, reconoce Seco.“Pero a medida que pasa el tiempo, cada vez más compañías se mudan para ser parte del hub y para estar cerca del talento.” Pero los beneficios impositivos y un área revalorizada no alcanzan para generar un verdadero polo tecnológico, y Seco lo sabe. Por eso repite que la ciudad también ofrece ciertos beneficios por “pertenecer”. “Todos los meses armamos charlas sobre los temas más variados, desde el cyber risk al fenómeno Bitcoin”, explica. A mediados de diciembre, por ejemplo, tuvo lugar en las oficinas de Exo, una empresa argentina dedicada a soluciones tecnológicas y venta de hardware, una capacitación en comercio exterior para empresas de software. “Nuestro norte es Irlanda”, dice el funcionario en referencia al centro de innovación conocido como Silicon Docks que hoy funciona como uno de los hubs tecnológicos más potentes de Europa.

La empresa CTL, referente en el área de soporte técnico y outsourcing de IT, se mudó a Parque Patricios en febrero de 2016. Su presidente, Juan Guido Camaño, hace un balance positivo. “En estos años, el distrito fue evolucionando. Si en una primera etapa el foco estaba puesto en atraer a las empresas, hoy se está trabajando sobre la manera en la que estas empresas se relacionan y recorriendo el camino de posicionar al distrito como un hub competitivo a escala mundial.” El desafío, asegura, consiste en precisar la propuesta del distrito y competir por una mayor participación en el mercado global. CTL participa del board tecnológico creado por el gobierno porteño para  testear y filtrar nuevas ideas  en la zona. Lo componen las empresas “más comprometidas” con el distrito pero también autoridades gubernamentales y representantes de universidades.

La pata universitaria fue justamente la última en sumarse. Comenzó a tomar forma con la construcción de una nueva sede del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) sobre la calle Lavardén, donde hoy cursan 600 estudiantes, y se le dio mayor impulso con el lanzamiento de un programa de becas de innovación para que alumnos recién egresados del secundario puedan formarse en el ITBA. A tono con el perfil del distrito, las carreras promocionadas son Ingeniería  en Informática, Ingeniería Electrónica, Ingeniería Industrial, Licenciatura en Administración y Sistemas y Bioingeniería. Según confirmaron desde el gobierno porteño, en un futuro no muy lejano está previsto el desembarco de las universidades Caece y Del Salvador, que esperan instalar allí su carrera de Ingeniería. La interacción entre los distintos participantes va generando valor conjunto”, destaca Saubidet. “Una vez que las nuevas radicaciones terminen de configurar una  adecuada masa crítica de empresas se va a crear un ecosistema que haga muy atractivo al proyecto.”

Críticas y desafíos
Rolando Greco, cofundador de G&L Consultores, tiene una visión más crítica del presente del distrito aunque admite que “las empresas no solo se mudaron por cuestiones impositivas”. Un dato relevante: muchas de ellas ya estaban alcanzadas por la ley de Software que da beneficios impositivos similares a escala nacional. Su empresa se terminó de mudar a fines de 2015 tras comprar una propiedad a la que convirtieron en edificio inteligente. “Decidimos invertir en Parque Patricios porque además de las ventajas impositivas apostamos a trabajar en conjunto con otras empresas tecnológicas”, dice Greco a INFOTECHNOLOGY. “El desarrollo del área fue progresivo hasta mediados de 2015. Después, y hasta hace unos meses, entró en un bache en el que no vimos avances para el desarrollo de un verdadero polo informático”, sostiene. El representante de G&L no le rehúye a la autocrítica (“Las empresas tampoco aportamos lo nuestro en materia de compromiso de integración”, aclara), pero insiste en que existe poca interacción entre las empresas de la zona, aquella polinización cruzada que sí se observa en otros hubs tecnológicos, de Seúl a San Francisco.

Para funcionar bien es imprescindible tener un Centro de Servicios Compartidos que permita la integración de las diferentes compañías y logre crear un ambiente de innovación y la reducción de costos de las pequeñas empresas emprendedoras”, algo que hasta el momento, asegura, no ocurrió Seco recoge el guante y asegura que los planes del gobierno porteño son más ambiciosos. Que la etapa de “llenar el distrito de gente” ya habrá terminado en 2018, y que el próximo paso es que las empresas vean el atractivo del distrito por su capacidad para unir negocios y talento. El próximo objetivo, por ejemplo, es que el ITBA ofrezca planes TIC para los empleados de las empresas del distrito para potenciar el talento en crudo. “Respetamos mucho el tridente empresa-gobierno-universidad y queremos que las empresas opinen cómo mejorar. Esto no busca ser ‘el distrito de las startups’ o de la innovación. El objetivo principal es cambiar el sur de la ciudad”, concluye.

Los nuevos vecinos
En mayo de 2017, Accenture se convirtió en una de las últimas grandes empresas en anunciar su llegada al Distrito Tecnológico de Buenos Aires. La compañía de origen irlandés, dedicada a prestar servicios de consultoría, tecnología y contratación de personal, se mudará a un edificio de 17.000 metros cuadrados. Se trata de una inversión de US$ 70 millones. “El ecosistema de talento que genera el distrito es muy promisorio para los próximos años. Será una verdadera usina”, asegura el presidente de la empresa en la Argentina, Sergio Kaufman. “En todo el mundo los polos de innovación tienen una impronta geográfica, son transformacionales. El Distrito Tecnológico de Parque Patricios está para ocupar ese lugar”, agrega. Según detallaron desde Accenture, la construcción del edificio estará lista en el verano de 2019 y contará con iluminación natural, un sistema inteligente de aire acondicionado y separación de residuos en origen. Dos meses antes había sido el turno de Huawei, el tercer fabricante mundial de smartphones. La decisión de la multinacional china de abrir una unidad regional en Parque Patricios fue confirmada por el CEO de Huawei Argentina, Wei Xinju, tras presentar la documentación pertinente para inscribirse como empresa TIC.

“Esta decisión estratégica se enmarca en el compromiso de la empresa de seguir invirtiendo en la Argentina, como hacemos desde ya hace más de 15 años”, dice Xinju, que en octubre estuvo en la Casa Rosada y fue recibido por Mauricio Macri.

El proyecto de Huawei en el Distrito, por ahora, es más modesto: se trata de 1.000 metros cuadrados en el Edificio Tesla II, ubicado en Caseros al 3000. En principio trabajarán allí unas 50 personas. En esta propiedad se ubicarán, también, las nuevas oficinas de Mercado Libre.

“Starbucks y Megatlon ya anunciaron que se van a instalar en el mismo edificio. Y esa clase de empresas no tienen beneficio impositivo alguno por instalarse en el distrito: vienen porque saben que ya tienen un público”, explican desde el gobierno de la Ciudad a INFOTECHNOLOGY.

Estiman que con el arribo de estas empresas el distrito sumará 4.000 personas más, lo que contribuye con otro de los tan mentados objetivos del gobierno porteño: la descentralización. Concretamente: menos gente trabajando en Retiro o el Microcentro y más alrededor de un barrio de casas bajas a veinte minutos del Obelisco.

El blanco murmullo del extremo

En Ushuaia conviven una belleza natural apabullante, el turismo extranjero y la insularidad de una ciudad cuyo pulso se dirime intramuros.

por Federico Poore
La Agenda, 25-01-2018

—En Tierra del Fuego tenemos tres plagas: castores, conejos y cordobeses.

Nuestra guía, una mujer joven de campera azul eléctrico, lanza su teoría de “las tres C” mientras el micro disminuye la marcha en los metros finales de la Ruta 3. Obedientes, los treinta turistas que componemos el tour matutino bajamos del colectivo para conocer Bahía Lapataia, el único fiordo argentino del Canal Beagle.

Lo sabremos más adelante: Tierra del Fuego es, ante todo, tierra de inmigrantes. El 62% de sus actuales pobladores nació fuera de la isla, y hay tantos cordobeses que la provincia hasta tuvo un gobernador nacido en Río Cuarto: el radical Jorge Colazo. También son fascinantes las historias de los animales de afuera. El conejo, por ejemplo, fue introducido por inmigrantes europeos en la década del treinta, pero las dos parejas originales se expandieron rápidamente gracias a los pastos cortos (que los ayudan a escapar de los cazadores). Pero la mayor pesadilla ecológica que enfrentan los fueguinos es el castor. Este simpático roedor llegó en 1946 de la mano del contraalmirante Fidel Anadón, que se proponía impulsar la industria peletera siguiendo un modelo exitoso en Alaska. Como en una mala película de contagios, el experimento salió mal. Escena uno: un hombre libera 25 parejas de castores de Canadá en las inmediaciones del lago Fagnano. Escena dos: los castores se adaptan fácilmente a un medio sin osos ni lobos, sus predadores naturales, y aprovechan los cursos de agua para extender sus dominios a toda la isla. Escena tres: ya son 100.000 y el fenómeno, completamente fuera de control, deriva en un acuerdo binacional entre Argentina y Chile para erradicarlos.

Es una mañana fresca y nublada de diciembre en el extremo austral de la Cordillera de los Andes. La vista es poco menos que increíble: el cielo plomizo y algunos islotes en el horizonte tejen una amalgama de tonos grises, azules, celestes. De regreso al micro, atravesamos un bosque de lengas y coihues por un camino de ripio. Los demás integrantes del tour tienen entre treinta y setenta años, camperas alpinas y botitas de trekking. Tres parejas de Barcelona, otra de Málaga, un matrimonio de viejitos japoneses. Hay minoría de argentinos, y eso que es un tour en español. Micrófono en mano, la guía intenta ganarle con su voz al rugido del motor del micro mientras nos explica la historia de la provincia, sus comienzos como puesto de avanzada, los conflictos limítrofes.

—Eso sí, no hablemos mal de los chilenos que nuestro chofer es de Chile —dice, y lo señala con el dedo.

***

Habíamos llegado al Parque Nacional Tierra del Fuego a bordo del Tren del Fin del Mundo, formación que recrea los últimos kilómetros del recorrido del “tren de los presos” que transportaba a los detenidos desde el antiguo Penal de Ushuaia. Subimos al vagón bajo una tormenta de aguanieve y tratamos de acomodarnos de la mejor manera, porque al ser un tren de trocha muy angosta los pasillos son prácticamente inexistentes. Detrás nuestro, unos canadienses fornidos a punto de terminar su tour sudamericano (últimas fechas: El Calafate y la ciudad que nos ocupa). Delante, tres alemanes jóvenes y otro grupete hablando en francés: una verdadera torre de Babel. Tras un silbato, el tren comenzó a avanzar a paso lento a través del Cañadón del Toro, el río Pipo y la cascada La Macarena, pero nuestra relativa soledad argentina disparó la pregunta: ¿Por qué uno de los lugares más preciosos del hemisferio sur, a tres horas de avión de Aeroparque, recibe más turistas europeos y norteamericanos que argentinos? Para la joven recepcionista de una hostería de la calle Gobernador Paz, una posible explicación está en los altos precios, los cuales a su vez son el resultado de vivir en una isla donde casi todo llega en barco o en avión. Mariano no cree que sea tan así. “Los empresarios te quieren cargar el flete y por eso le aplican un 40 por ciento al precio final. Para mí no debería ser más del cinco por ciento”, se queja.

 Mariano tiene 52 años y un negocio de ropa en la San Martín, la avenida principal de Ushuaia. Nació en Mar del Plata pero hace veinte años se vino al Sur, cansado de la falta de horizontes bonaerenses. El hombre conoce bien los rubros “remarcados” del fin del mundo: comer afuera (1.500 pesos una cena para dos, calcula), la carne, la fruta. “Y encima la fruta acá es peor porque tiene que viajar cinco días en camión. No puedo pretender tener un durazno como vos en Buenos Aires”, se resigna. ¿Cómo hacen los fueguinos para hacerle frente a este tipo de gastos?

—Los sueldos acá son altos, a mí un empleado me sale 53 mil pesos por mes y se llevan de mano 30 mil —explica. En efecto, muchos trabajadores (en especial los estatales y los empleados en fábricas, en comercio y en transporte) cobran un plus por “zona inhóspita” que compensa las distancias y el costo de vida. Mariano dice que ya no es tan inhóspita.

—No tenés verano, pero te acostumbrás.

 Guido es fotógrafo, hace seis años que vive en Ushuaia y dice que el invierno se banca. Eso sí: lo tira abajo la oscuridad.

—Lo más significativo es el tema de la luz. Amanece a las nueve y media de la mañana y oscurece a las cinco y media de la tarde. Se vuelve un poco deprimente.

***

Un taxi de 160 pesos nos deja al pie del monte Martial, uno de los picos nevados que rodean la ciudad. No hay grandes multitudes ni carteles fastuosos: apenas un camino empinado y un puñado de puentes de madera que salvan los arroyos y el sonido del viento. El objetivo declarado es llegar al glaciar Martial, aunque si nos ponemos en chantas Zen podemos decir que en realidad la meta es el camino: al poco de ir subiendo uno puede darse vuelta y llenarse los ojos con las mejores vistas de la ciudad y el canal. O juntar en una botellita el agua purísima que baja desde el glaciar. O sacarse fotos en la base de la aerosilla abandonada mientras empieza a nevar y el camino empedrado se cubre de blanco. Completa la jornada un chocolate caliente en la casita de té ubicada en la base del monte, un lugar tan acogedor y pintoresco que avergonzaría al mismísimo Wes Anderson. La cuenta no supera a la de una merienda en la zona del Botánico porteño y, de quererlo, estaríamos a tiempo de caminar al aeropuerto para tomar el último avión a Buenos Aires. Va tomando forma la teoría sobre la falta de compatriotas: no está en el radar porque parece más caro de lo que es y más lejos de lo que queda. A contramano del fenómeno del turismo masivo, Ushuaia es una joya subexplotada.

***

El regreso a la ciudad nos recuerda que Ushuaia también es una ciudad en crisis, con una amenaza latente: el cierre de las fábricas que producen televisores, microondas y equipos de aire acondicionado (esos miles de aparatos con la etiqueta naranja y azul y el albatros blanco: la bandera de la provincia). Si bien buena parte de los centros de producción están ubicados en Río Grande, todos en la isla temen el impacto económico de un recorte en la producción. El dilema es conocido: el gobierno nacional quiere bajar el impuesto interno para beneficiar a los consumidores, pero al costo de volver redundante buena parte de la producción industrial en la isla. “La aprobación de este proyecto significaría la disolución territorial de nuestra Provincia”, exclamó la gobernadora Rosana Bertone. A cambio de frenar los despidos y las suspensiones, el principal sindicato acaba de aceptar congelar los sueldos hasta 2020.

En Tierra del Fuego hay una máquina tragamonedas cada 101 habitantes, una cifra más cercana a las de Nevada o New Jersey que al promedio nacional. La principal sala de juego de Ushuaia, el Casino Club de Cristóbal López, es un edificio futurista de tres plantas que desentona con el resto del arquitectura del lugar y que desde su inauguración en 2010 (con recitales de Patricia Sosa y Ricky Maravilla) ofrece unas pocas mesas de paño: el resto, todo maquinitas. Los otros dos casinos de la ciudad están a menos de ocho cuadras de distancia y ya ni se preocupan en disimular su carácter de sala 100% tragamonedas. La timba es un problema social y hace siete años la capital fueguina se convirtió en la primera ciudad argentina en implementar un programa preventivo de ludopatía.

En Tierra del Fuego hay una máquina tragamonedas cada 101 habitantes, una cifra más cercana a las de Nevada o New Jersey que al promedio nacional. La principal sala de juego de Ushuaia, el Casino Club de Cristóbal López, es un edificio futurista de tres plantas que desentona con el resto del arquitectura del lugar y que desde su inauguración en 2010 (con recitales de Patricia Sosa y Ricky Maravilla) ofrece unas pocas mesas de paño: el resto, todo maquinitas. Los otros dos casinos de la ciudad están a menos de ocho cuadras de distancia y ya ni se preocupan en disimular su carácter de sala 100% tragamonedas. La timba es un problema social y hace siete años la capital fueguina se convirtió en la primera ciudad argentina en implementar un programa preventivo de ludopatía.

Después está la prostitución. En la década del noventa, cabarets como Tropicana, El Sheik, Black & White funcionaban en pleno centro, tolerados como un “servicio” al turista o a los hombres que bajaban de los barcos. Pero hace una década las denuncias contra los burdeles y las whisquerías comenzaron a tomar fuerza y en 2012 una serie de allanamientos terminaron con ese modelo de negocio. Algunos proxenetas recibieron condenas de prisión y a la municipalidad se le ordenó indemnizar a una de las víctimas de trata por su complicidad con estos locales, que contaban con protección policial y habilitaciones oficiales de la Dirección de Comercio. Así y todo, los fiscales que investigan los delitos de trata de personas aseguran que el negocio no desapareció sino que mutó hacia los “privados”.

Lección de los males subyacentes: Ushuaia es una ciudad segura para el turista porque muchos de sus problemas se expresan entre cuatro paredes.

***

La hoja A4 está pegada sobre el vidrio de un bar en la avenida San Martín. “CREW AVAILABLE”, reza el título, seguido por una foto en escala de grises de Magda (35) y Przemek (36).

“Somos pareja (sic) de Polonia y buscamos oportunidad para trabajar o ayudar en un barco que vaya a la ANTÁRTIDA”, dice el texto, escrito en un inglés tipo Borat.

 La propuesta es bien directa. Los muchachos se mueren de ganas de conocer el continente blanco pero no tienen los cinco mil dólares per cápita que sale la excursión. A cambio del aventón antártico, Magda y Przemek detallan el tipo de laburos que podrían hacer: mozo, recepcionista, asistente de cocina, bartender. “Estamos abiertos a CUALQUIER TIPO DE PROPUESTAS”, insisten, y dejan un número de celular. ¿Ushuaia, fin del mundo? Los polacos recién están entrando en calor.

Enlace

El 80% de los jugadores compulsivos en la provincia son adictos a las tragamonedas

Son datos del Instituto de Lotería bonaerense. En el territorio gobernado por María Eugenia Vidal solo hay diez centros asistenciales con este foco y los especialistas piden mayores recursos para tratar este tipo de adicciones.

por Federico Poore
Chequeado, 17-01-2018

Desde este verano, los apostadores bonaerenses contarán con menos opciones para jugar en la Costa atlántica. La semana pasada, la gobernadora María Eugenia Vidal anunció el cierre definitivo de tres casinos (los ubicados en Necochea, Mar de Ajó y Valeria del Mar) y del bingo de Temperley, a los que se decidió no renovarles la licencia para operar. En paralelo, autorizó un llamado a licitación pública para la explotación de máquinas tragamonedas en casinos de la provincia.

La decisión deja a la Provincia de Buenos Aires con nueve casinos y 45 bingos, la mayoría ubicados en el Conurbano y en la Costa. Desde hace tiempo, la consecuencia social de este estado de situación son miles de bonaerenses jugadores compulsivos que en ocho de cada diez casos son adictos a las diferentes variantes de las “maquinitas” (tragamonedas y ruleta electrónica).

Si bien la Gobernación aseguró que “reforzará la asistencia” a las personas que padecen ludopatía o adicción al juego, los especialistas consultados por Chequeado piden mayor cantidad de centros de atención.

Cómo funcionan los centros

En septiembre de 2005, bajo la gestión del entonces gobernador Felipe Solá, comenzó a funcionar en la Provincia el Programa de Prevención y Asistencia al Juego Compulsivo, formado por un equipo de profesionales en salud mental que ofrece asistencia a los jugadores y a sus familias.

De acuerdo con datos provistos por el Instituto de Lotería de la Provincia a este medio, el programa lleva atendidas 7.724 personas por cuestiones vinculadas al juego patológico. Esto es así a pesar de que solo existen diez Centros Asistenciales en toda la provincia, ubicados en Avellaneda, Bahía Blanca, La Plata, Mar del Plata, Morón, Necochea, Olavarría, Pergamino, Tandil y Vicente López. “Esa situación provoca que quien se quiera tratar tenga que recorrer largas distancias si no encuentra uno cerca”, explicó el diario La Nación en esta nota.

En mayo de 2017, el gobierno de Vidal sugirió que derivaría las consultas por ludopatía de los diez Centros Asistenciales hacia los Centros de Prevención de Adicciones (CPA), que se encuentran más extendidos en la provincia y que dependen del Ministerio de Salud bonaerense. “La idea es que los CPA vayan absorbiendo a los centros de ludopatía”, dijo por entonces Juan Martín Malcolm, vicepresidente del Instituto.

La medida fue resistida por los trabajadores de los centros, ya que los CPA “lamentablemente vienen con muchas falencias respecto a infraestructura y operatividad”, explicó Ezequiel Navarro, secretario General de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de General Pueyrredón. En el mismo sentido se expresó el Observatorio de Adicciones y Consultas Problemáticas de la Defensoría del Pueblo de la Provincia, que en su informe de 2017 aseguró que los CPA se encuentran “desbordados, producto del crecimiento exponencial de adictos al paco y la pasta base, y otras sustancias tóxicas” y que “varias unidades (sedes) ni siquiera funcionan”.

Ante la consulta de Chequeado, Malcolm aseguró que “jamás se habló de cerrar los centros de atención” y que la idea, por el contrario, es “tener más bocas de atención en la Provincia”, logrando así una mayor cobertura territorial. En la misma línea se había expresado el presidente del Instituto, Matías Lanusse, durante la Tercer Clínica del Juego Compulsivo que se desarrolló en Buenos Aires en septiembre.

Malcolm explicó que el organismo incorporó información sobre ludopatía al programa “El estado en tu barrio” en Morón, La Plata y Mar del Plata, y que el Instituto se propone capacitar a los profesionales de los CPA para que también puedan atender a ludópatas. Además, se buscará ampliar el horario de atención de la línea de ayuda 0-800-444-4000, que actualmente funciona de 8 a 20 horas.

Para Walter Martello, defensor del Pueblo Adjunto bonaerense, estas medidas son insuficientes. “Teniendo en cuenta los altos porcentajes de consultas y las encuestas realizadas por instituciones y organismos públicos, deberían volcarse más recursos a la atención de la ludopatía”, dijo ante la consulta de este medio.

Martello también lamentó que las únicas estadísticas oficiales sobre juego compulsivo provengan de las personas que consultan la línea telefónica para ludópatas y, por extensión, la falta de relevamientos territoriales “que permitan determinar la complejidad del fenómeno, discriminando aspectos zonales, regionales y radios de influencia de las salas” (ver Recuadro II).

Débora Blanca, psicóloga especialista en ludopatía y autora del libro La adicción al juego, ¿no va más?, dijo a este medio que el programa de los Centros Asistenciales “funciona bien y es absolutamente necesario para muchos familiares (de adictos al juego), que si no tienen atención gratuita quedan muy complicados”, y que lo ideal es “propiciar lugares de tratamiento bien específicos” en lugar de hacer foco en centros asistenciales generales.

“El jugador compulsivo gracias si pide ayuda en un lugar específico de ludopatía, no va a ir nunca a un centro de adicciones en general porque no se identifica con el toxicómano”, ilustró.

El juego más adictivo: las máquinas tragamonedas

De acuerdo con datos del Instituto de Lotería bonaerense, el 65% de las personas asistidas entre 2005 y 2017 llegaron por problemas con las máquinas tragamonedas (5.022), cifra que asciende a más del 79% si se suman los adictos a la ruleta electrónica (1.050) y al hipódromo electrónico (64). Es decir que ocho de cada diez ludópatas bonaerenses son adictos a las diferentes variantes de las “maquinitas” y no a los juegos bancados como la ruleta o las cartas.

Por otra parte, el 90% de los jugadores compulsivos son empleados, el 5% jubilados y el 2% amas de casa. Siete de cada diez ludópatas tiene deudas y la mitad asiste diariamente a una sala de juego.

La Gobernadora cumplió hasta ahora con su promesa de no permitir ni una sola máquina más. No obstante, la semana pasada, al tiempo que promocionaba el cierre de cuatro salas, Vidal también anunciaba un llamado a licitación para que empresas privadas puedan continuar explotando el parque de tragamonedas en casinos bonaerenses por 20 años más, negocio que hoy se encuentra en manos de la empresa Boldt.

El pliego de condiciones que acompaña al Decreto Nº 944 firmado por Vidal incluso exige una cantidad mínima de máquinas tragamonedas por casino y establece que, “en caso de requerirse incrementar la cantidad de máquinas electrónicas de juegos de azar”, el adjudicatario “deberá contar con la previa conformidad del Instituto”. Según informó el Instituto, existen 22.400 máquinas tragamonedas en bingos y casinos de la provincia de de Buenos Aires, el doble de máquinas que en todo Chile.